Tras tomar juramento como presidente de la República en las instalaciones de la Universidad Santiago de Cali, Abelardo de la Espriella se dirigió al Batallón Pichincha para recibir sus primeros honores militares. Sin embargo, lo que debía ser una ceremonia estrictamente solemne, terminó acaparando la atención digital por un traspié en el protocolo.
Mientras pasaba revista a las tropas en compañía de su ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y la cúpula militar saliente, el nuevo jefe de Estado intentó imitar el paso de marcha de los uniformados. El gesto, que lo hizo lucir descoordinado, rompió con el rigor de los manuales de doctrina militar, los cuales dictan que las autoridades civiles deben mantener una postura estática y de absoluta firmeza durante este tipo de homenajes.
La ironía de la oposición
La escena se viralizó rápidamente, desatando una ola de reacciones en redes sociales. El comentario que más resonó fue el de su antecesor, el expresidente Gustavo Petro, quien aprovechó el error protocolario para lanzar una burla directa a través de su cuenta de X:
«Pues yo le enseño a marchar», escribió el líder progresista.
La bancada saliente también hizo eco de la situación. Moisés Ninco Daza, exembajador de Colombia en México, compartió imágenes de Petro marchando durante su mandato y le sugirió a De la Espriella «tomar nota y aprender» de quien, según él, sí demostró ser un verdadero comandante. Hasta el momento, el actual presidente ha optado por ignorar las críticas en el entorno digital.
«La era del tigre»: El fin del diálogo
Más allá del incómodo momento protocolario, el evento de más de cuatro horas —que incluyó un minuto de silencio por los caídos y las oraciones de monseñor José Roberto Ospina— fue el escenario elegido por De la Espriella para anunciar un giro radical en la política de seguridad nacional.
En su primer discurso formal ante las Fuerzas Militares y de Policía, el mandatario sepultó cualquier posibilidad de continuar con los acercamientos de paz heredados de la administración anterior. Con un tono severo, ordenó priorizar la recuperación del territorio y prometió que en las próximas horas emitirá una lista oficial de grupos narcoterroristas para facilitar su persecución legal y militar.
«La opción del diálogo está agotada; el Estado fue suficientemente noble y cómplice. En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen», sentenció De la Espriella, dejando claro que su gobierno apostará por una ofensiva frontal y sin tregua contra las estructuras criminales en todo el país.


