De historia y adversidad

Estas madrugadas en Colombia son diferentes desde que Usme a los 12 pasos abrió la cuenta de goles a los 30 minutos frente a Corea, ahora las mañanas son vibrantes y llenas de historia.

Hoy pues, es también la antioqueña quién nos alegra, quien hace temblar con autoridad al continente oceánico y americano, les recuerdo que somos los únicos de este lado del planeta en estar en cuartos de final, por encima de las bicampeonas estadounidenses, o de la conocida hegemonía brasileña. ¡Qué tiemble carajo! La reivindicación con el fútbol femenino ha virado de forma importante hacia una dirección histórica y esencial.

Para aprender entonces, tal vez el primero en hacer fila debería ser Ramón Jesurún, el directivo que cree que sacando pecho en Twitter, ahora ‘X’, por los 23 paupérrimos detalles hace gran cosa. ¡Qué vergüenza señor directivo! Se le fueron las luces o dónde se embolató esa plata, ya que las jugadoras recibieron únicamente tabletas y otros gadgets tecnológicos, cuando en el pasado mundial masculino de Qatar, alcanzaba alrededor de los 50mil dólares para cada jugador por llegar a octavos, hagan cuentas, que la diferencia es escandalosa.

Aprender nos falta porque el deporte debe apoyarse desde las canteras, desde las bases formativas, eso implica que el capital en atletas y deportistas no se fugue al exterior en búsqueda de oportunidades que Colombia hoy no ofrece, “Al colombiano le gusta ganar, pero hacer parte del proceso” decía el ex Fórmula 1 Juan Pablo Montoya, que si bien es cierto es un ‘gomelo’ un poco pretencioso, pero tiene mucha razón con este comentario.

Así también, vale la pena cuestionarse por el contexto que rodea a Colombia, que en un panorama paralelo pero muy distinto al de los actuales campeones, los reclamos a la AFA provenientes del seleccionado femenino argentino en 2017, que para ese entonces llevaba ya dos años sin director técnico, mientras traían a Sampaoli por millonadas, o que lejos del lujo de los vuelos chárter para Messi

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, Dybala y el ‘Dibu’ Martínez, las argentinas atravesaban por una auténtica odisea combinando diversos medios de transporte para llegar a un partido, sin contar claro con las denuncias de no contar con costeo de viáticos ni hotel, pues les tocaba dormir en el bus.

Entonces lo de Colombia ya nos vamos dando cuenta de algo milagroso, y no por lo religioso, sino porque la adversidad parece rodear naturalmente al fútbol femenino.

En resumen, que hoy el combinado nacional enfrenta este sábado a Inglaterra es un hecho para la memoria, para que las futuras generaciones, sepan que en el país del ‘Sagrado Corazón’ soñar es posible.

Ruego al director y editor de este periódico, y a la policía, que el sábado se ablanden un poco, a los dos primeros para entrar a trabajar luego de terminado el partido y a la policía para que ignoren los reportes de ruido y escándalo de mis vecinos, ojalá que la pasión ya ahora en cuartos se les contagie.

Empero, también ruego que esta llegada a cuartos, signifique premios en valores económicos y no en vergonzosas migajas a modo de limosna para nuestras connacionales; a disfrutar entonces de este fútbol de alta categoría, que una vez más sopa y seco nos regala.

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