En las montañas del noroeste de Ruanda, entre los volcanes que forman parte de la cordillera de Virunga, se encuentra uno de los últimos grandes refugios del gorila de montaña (Gorilla beringei beringei). El Parque Nacional de los Volcanes, conocido en inglés como Volcanoes National Park, se ha convertido en uno de los principales símbolos de la conservación de esta especie y en uno de los ejemplos más conocidos de cómo la protección de los ecosistemas, la investigación científica y la participación de las comunidades pueden contribuir a recuperar una población que durante décadas estuvo al borde de desaparecer.
La recuperación de los gorilas de montaña es especialmente relevante porque la especie continúa clasificada como En Peligro y su distribución mundial permanece extremadamente limitada. Estos animales solo sobreviven de manera natural en dos grandes zonas de África central: el macizo de Virunga, compartido por Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo, y el ecosistema de Bwindi-Sarambwe, en Uganda y la República Democrática del Congo.
En el caso de Ruanda, el Parque Nacional de los Volcanes constituye uno de los lugares más importantes para la conservación de la especie. El área protegida tiene aproximadamente 160 kilómetros cuadrados y comprende cinco de los ocho volcanes del macizo de Virunga: Bisoke, Karisimbi, Sabyinyo, Muhabura y Gahinga.
Una recuperación que comenzó después de décadas de amenazas
La situación actual representa un cambio significativo respecto de la segunda mitad del siglo XX. Los gorilas de montaña enfrentaron durante décadas una combinación de amenazas que redujo drásticamente sus poblaciones.
Entre los principales problemas estuvieron la pérdida y fragmentación del hábitat, la caza furtiva, las trampas colocadas en los bosques, las enfermedades transmitidas por humanos y la inestabilidad política que afectó a la región de los Grandes Lagos africanos.
Los registros históricos muestran hasta qué punto llegó la disminución. En 1978 se estimaba que la población del macizo de Virunga había caído hasta aproximadamente 285 individuos. Posteriormente, los programas de protección permitieron iniciar una recuperación gradual. Para 2010, un censo transfronterizo identificó 480 gorilas de montaña en el macizo de Virunga, frente a una estimación de 380 individuos en 2003. Ese aumento equivalía a un crecimiento acumulado del 26,3 % y a una tasa media anual de aproximadamente 3,7 %.
El dato es importante porque demuestra que la recuperación no es producto de un crecimiento repentino ocurrido en un solo año, sino de un proceso de varias décadas sostenido mediante vigilancia, investigación, atención veterinaria, protección del hábitat y cooperación internacional.
El censo de 2015-2016 confirmó otro importante avance
Uno de los principales hitos de esta recuperación llegó con el censo realizado entre 2015 y 2016 en el macizo de Virunga.
Los investigadores identificaron 604 gorilas de montaña, distribuidos en 41 grupos y 14 machos solitarios. El resultado representó un aumento considerable frente a los 480 individuos registrados en el censo anterior de 2010.
Cuando los resultados del macizo de Virunga se combinaron posteriormente con los datos de la población de gorilas de montaña de Bwindi, el número total de individuos en estado silvestre superó por primera vez el millar. En 2018, Gorilla Doctors informó que la población mundial en libertad alcanzaba aproximadamente 1.004 individuos, una cifra que fue considerada entonces la mayor registrada hasta ese momento.
Posteriormente, las cifras consolidadas utilizadas por las autoridades ruandesas situaron la población silvestre mundial en torno a 1.063 gorilas, una referencia que continúa siendo utilizada por Rwanda Development Board en sus comunicaciones sobre conservación.
¿Realmente aumentó un 5 % la población de gorilas?
La afirmación de que el Parque Nacional de los Volcanes registró un crecimiento interanual del 5 % requiere una aclaración.
Hasta agosto de 2026 no aparece en las fuentes oficiales consultadas un nuevo censo completo que permita afirmar con precisión que los gorilas de montaña de Volcanoes National Park hayan aumentado exactamente un 5 % en comparación con el año anterior.
Esto no significa que la población esté disminuyendo. Al contrario, las fuentes científicas y las autoridades de conservación describen una tendencia positiva a largo plazo. Sin embargo, existe una diferencia importante entre afirmar que la población está creciendo y atribuirle una tasa anual concreta.
Además, las cifras habitualmente citadas para los gorilas de Virunga corresponden al macizo transfronterizo completo, no exclusivamente al territorio ruandés. Este comprende el Parque Nacional de los Volcanes en Ruanda, el Parque Nacional de Virunga en la República Democrática del Congo y el Parque Nacional Mgahinga Gorilla en Uganda.
Por esa razón, presentar el 5 % como un resultado confirmado de un nuevo censo exclusivo del Parque Nacional de los Volcanes sería impreciso.
Lo que sí está respaldado por la evidencia disponible es que la población de gorilas de montaña ha experimentado una recuperación extraordinaria desde los niveles registrados durante el siglo XX y que los programas de conservación de la región han desempeñado un papel fundamental en esa tendencia.
Un sistema de conservación basado en vigilancia permanente
El crecimiento de la población no puede atribuirse a una sola medida. La protección de los gorilas en Ruanda depende de un sistema que combina diferentes estrategias.
Una de ellas es la vigilancia permanente dentro del parque. Los guardaparques realizan patrullajes para detectar trampas, actividades ilegales y otras amenazas que puedan afectar tanto a los gorilas como a su hábitat.
La investigación científica también tiene un papel fundamental. Los censos de gorilas utilizan técnicas que permiten identificar individuos y evitar que un mismo animal sea contabilizado varias veces.
En el censo de 2010, por ejemplo, los equipos recorrieron más de 1.000 kilómetros dentro del área de distribución de los gorilas y recolectaron muestras fecales para realizar análisis genéticos. Estas muestras permitieron distinguir individuos y grupos y mejorar la precisión del conteo.
Los métodos genéticos son particularmente importantes porque los gorilas pueden desplazarse entre diferentes zonas del bosque y porque los grupos sociales pueden dividirse o fusionarse con el paso del tiempo.
El papel de los veterinarios en la supervivencia de los gorilas
Otro componente fundamental es la atención veterinaria.
Los gorilas de montaña comparten numerosas características biológicas con los seres humanos, lo que significa que pueden ser vulnerables a determinadas enfermedades humanas. Por ello, el seguimiento sanitario resulta indispensable, especialmente en grupos que han sido habituados a la presencia humana para fines turísticos o de investigación.
Los equipos veterinarios trabajan con investigadores y guardaparques para atender lesiones, evaluar enfermedades y responder ante situaciones que puedan comprometer la salud de los animales.
El trabajo también permite detectar problemas que no necesariamente están relacionados con la caza furtiva. En los grupos estudiados por el proyecto de Karisoke, por ejemplo, los investigadores han documentado lesiones y problemas de salud que requieren intervención especializada.
Karisoke y el legado de Dian Fossey
La historia de la conservación de los gorilas de montaña en Ruanda está estrechamente relacionada con el trabajo iniciado por la primatóloga Dian Fossey.
En 1967, Fossey estableció el Centro de Investigación Karisoke en las montañas de Ruanda. Desde entonces, el lugar se convirtió en uno de los centros más importantes para el estudio de los gorilas de montaña.
Durante décadas, los investigadores han seguido individualmente a los gorilas, registrando nacimientos, muertes, desplazamientos, relaciones familiares, cambios en los grupos y comportamientos sociales.
Ese seguimiento de largo plazo es fundamental porque permite comprender cómo evoluciona una población y detectar cambios que no serían visibles mediante observaciones aisladas.
La investigación científica también ha ayudado a demostrar que la recuperación de los gorilas no es únicamente una percepción derivada del aumento de avistamientos turísticos, sino una tendencia respaldada por censos y análisis poblacionales.
La importancia de las comunidades que viven alrededor del parque
Proteger a los gorilas implica también trabajar con las personas que viven alrededor de las áreas protegidas.
La conservación de una especie no puede mantenerse únicamente mediante patrullajes si las comunidades cercanas no obtienen beneficios de la protección del territorio. Por esa razón, Ruanda desarrolló un modelo que vincula conservación, turismo y desarrollo comunitario.
Uno de los principales mecanismos es el Tourism Revenue Sharing Programme, mediante el cual el 10 % de los ingresos generados por los parques nacionales se destina a proyectos para las comunidades que viven en las zonas cercanas a las áreas protegidas.
Estos recursos han financiado proyectos relacionados con escuelas, centros de salud, viviendas, agua potable, agricultura, ganadería y otras iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida.
La lógica es sencilla: cuando las comunidades perciben beneficios económicos y sociales derivados de la conservación, aumenta el incentivo para proteger los ecosistemas y reducir actividades que puedan perjudicar a la fauna.
Turismo de gorilas: una fuente de financiación para la conservación
El turismo también se ha convertido en una de las principales fuentes de financiación de este modelo.
Las visitas para observar gorilas están estrictamente reguladas. Los grupos turísticos no pueden acercarse libremente a los animales y deben seguir reglas destinadas a reducir el estrés, la alteración del comportamiento y el riesgo de transmisión de enfermedades.
Rwanda adoptó además un modelo de turismo de alto valor y bajo volumen. En 2017, el país elevó el precio del permiso para observar gorilas a 1.500 dólares para visitantes internacionales, argumentando que los ingresos adicionales permitirían fortalecer la conservación y beneficiar a las comunidades cercanas.
El modelo busca evitar que un número excesivo de turistas visite simultáneamente a los animales, al tiempo que genera mayores ingresos con un número limitado de visitantes.
El desafío del espacio: más gorilas también significa más presión sobre el hábitat
El aumento de la población representa una buena noticia, pero también genera un nuevo desafío.
Los gorilas de montaña viven en un territorio reducido y dependen de los bosques montanos para obtener alimento, refugio y espacio para desplazarse.
La Rwanda Development Board ha reconocido que el crecimiento de la población plantea la necesidad de garantizar suficiente hábitat. En 2018, el país incorporó terrenos adicionales al Parque Nacional de los Volcanes, incluyendo una propiedad de 27,8 hectáreas donada por la African Wildlife Foundation.
Más recientemente, las autoridades han impulsado planes de restauración y expansión del parque.
En 2025, Rwanda Development Board anunció iniciativas destinadas a fortalecer la restauración del Parque Nacional de los Volcanes y mejorar el hábitat disponible para los gorilas. La estrategia forma parte de un modelo más amplio que busca combinar conservación, restauración ambiental y desarrollo de las comunidades.
La conservación continúa en 2026
La protección de los gorilas sigue siendo una prioridad para Ruanda.
En agosto de 2026, Rwanda Development Board anunció los preparativos para la 21.ª edición de Kwita Izina, la tradicional ceremonia de nombramiento de gorilas bebés que se celebrará el 4 de septiembre de 2026 en Kinigi, en el distrito de Musanze.
La ceremonia se ha convertido en uno de los principales acontecimientos internacionales relacionados con la conservación del gorila de montaña y sirve también para destacar el trabajo de investigadores, guardaparques, comunidades y organizaciones de conservación.
Rwanda también informó que durante 2025 sus parques nacionales recibieron más de 155.000 visitas y generaron 40,8 millones de dólares en ingresos. Volcanoes National Park fue el principal generador, con 35,8 millones de dólares.
Estas cifras muestran hasta qué punto la conservación y el turismo de naturaleza están vinculados dentro de la estrategia económica y ambiental del país.
Una recuperación que todavía necesita protección
Aunque el crecimiento de la población representa uno de los mayores éxitos de conservación de grandes simios en África, los gorilas de montaña siguen siendo vulnerables.
La población continúa concentrada en una superficie geográfica muy pequeña y depende de ecosistemas que están sometidos a presiones humanas.
Entre los riesgos que permanecen se encuentran la pérdida de hábitat, la presión agrícola, el conflicto entre personas y fauna silvestre, las enfermedades y las actividades ilegales.
Además, el hecho de que los gorilas de montaña sean relativamente pocos hace que cualquier epidemia, desastre ambiental o alteración importante de su hábitat pueda tener consecuencias considerables para toda la especie.
La investigación publicada sobre la población de Virunga ha destacado precisamente que el aumento registrado es una señal positiva, pero que la conservación debe mantenerse de manera intensiva para evitar retrocesos.
Un caso de éxito, pero no una batalla terminada
La historia del gorila de montaña en Ruanda demuestra que una especie puede recuperarse cuando existe una estrategia de conservación sostenida durante décadas.
Desde los niveles extremadamente bajos registrados durante el siglo XX, la población del macizo de Virunga ha aumentado hasta superar los 600 individuos en los censos realizados en la región durante la década pasada, mientras que la población mundial en libertad superó el millar.
Sin embargo, estos resultados no significan que la especie esté fuera de peligro.
El éxito de Ruanda depende de mantener la protección de los bosques, controlar las amenazas, financiar la investigación, atender sanitariamente a los animales y garantizar que las comunidades cercanas continúen obteniendo beneficios de la conservación.
Por ello, más que un simple aumento porcentual de un año a otro, la verdadera noticia detrás de la recuperación del gorila de montaña es la consolidación de una tendencia que se ha construido durante décadas.
Y aunque no existe evidencia suficiente para confirmar un crecimiento interanual exacto del 5 % en el Parque Nacional de los Volcanes, sí existe evidencia sólida de una recuperación poblacional histórica y de la continuidad de los esfuerzos de conservación en 2026. Ese matiz es fundamental para informar correctamente sobre una de las historias de recuperación de fauna silvestre más important


