González construyó en silencio el mejor América de los últimos años y los resultados le están dando la razón
David González llegó al América de Cali con la misión de devolver al club escarlata a la pelea por los títulos después de varios semestres de irregularidad y en poco tiempo construyó un proyecto que en este segundo semestre de 2026 está dando sus mejores frutos. El técnico colombiano, que antes de llegar al América tuvo pasos por clubes como Envigado y Águilas Doradas donde demostró su capacidad para trabajar con recursos limitados y extraer el máximo de sus planteles, encontró en Cali el escenario ideal para mostrar su mejor versión como entrenador: un club con historia, con una hinchada exigente y con una directiva que le dio la continuidad y la confianza necesarias para implementar su idea de juego sin la presión de los resultados inmediatos que en el fútbol colombiano suele truncar los procesos antes de que maduren. Esa paciencia institucional está siendo recompensada ahora con el mejor arranque de temporada que el América ha tenido en años.
Lo que más define el proceso de González en el América es la claridad con la que instaló su sistema de juego en el vestuario y la capacidad para encontrar soluciones creativas dentro del plantel que nadie esperaba: convertir a Dany Rosero en el máximo goleador del torneo desde la posición de defensor central aprovechando los balones parados es una muestra de la inteligencia táctica del técnico para sacar partido de las características individuales de sus jugadores en beneficio del colectivo. González tiene además la virtud de mantener al grupo unido y motivado independientemente de quién juegue, lo que le permite rotar con libertad entre Liga y Copa sin que el nivel del equipo caiga notablemente. Con nueve puntos perfectos y el liderato solitario de la Liga BetPlay 2026-II, David González está escribiendo el mejor capítulo de su carrera como entrenador y acercando al América de Cali a la decimocuarta estrella que siete años de espera hacen más urgente y más emocionante que nunca.




