Jaime Goyes Andrade

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Por: Jaime Goyes Andrade

“Ese año las lluvias habían sido particularmente intensas en toda la región. Una gran corriente del río se  llevó la choza de un campesino, pero cuando cesaron, habían dejado en la tierra una valiosa joya.

El buen hombre vendió la alhaja y con la suma que le entregaron reconstruyó su choza y el  resto se lo regaló a un niño huérfano y desvalido del pueblo.

La riada había arrasado también  otro poblado y un campesino, para salvar la vida, tuvo que encaramarse a un tronco de árbol que  flotaba sobre las turbulentas aguas. Otro hombre, despavorido, le pidió socorro, pero el campesino se lo negó, diciéndose a sí mismo: ‘Si se sube éste al tronco, a lo mejor se vuelca y me  ahogo’.

Los años pasaron y estalló la guerra en ese reino. Ambos campesinos fueron alistados. El campesino bondadoso fue herido de gravedad y conducido al hospital. El médico que le atendió con gran cariño y eficacia era aquel muchachito huérfano al que  él había ayudado. Lo reconoció y  puso toda su ciencia y amor al servicio del malherido. Logró salvarlo y se hicieron grandes amigos de por vida.

El campesino egoísta tuvo por capitán de la tropa al hombre a quien no había auxiliado. Le envió a primera línea de combate y días después halló la muerte en las trincheras.

Las consecuencias siguen, antes o después, a los actos. La generosidad engendra generosidad y  el egoísmo, egoísmo.

Debemos cultivar los cuatro bálsamos de la mente: amor, compasión, alegría por la dicha de nosotros y de los demás”.

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Esta historia la leí en el portal de sicología ´psiqueviva’, la cual contiene numerosos cuentos y relatos de la vida real que dejan importantes enseñanzas sobre el comportamiento humano y cómo debemos ser para conseguir la felicidad que tanto anhelamos.

En esta ocasión, la historia nos enseña que todo lo que hagamos hoy, podrá tener una repercusión en el futuro.

Cada quien cosecha lo que siembra. Si hacemos el bien y ayudamos a los demás, cuando tengamos algún problema en un futuro, habrá muchas personas que querrán darnos la mano para solucionar los inconvenientes. Pero por el contrario, si somos malas personas, si envidiamos a los demás, cuando necesitemos de alguien, nadie nos querrá auxiliar.

Email: goyesandrade@gmail.com