Mauricio Muñoz

DAR ES DAR.

En la década de los 90 el prolijo Fito Páez escribía la letra de su icónica canción «Dar es dar», que con el paso del tiempo se ha convertido en un himno del rock en español. Cuando se ahonda en la profundidad de la letra, se evidencia el llamado a dar sin esperar nada a cambio, donar sin miramientos ni explicaciones, solo dar, porque dando, como dice la antigua oración, es como recibimos.

Y es el dar, entendido no como el ofrendar limosna, sino el donarse en plenitud, en todo lo que se puede, y como humanos, entendiendo la situación del otro, no depende de ninguna religión o de alguna visión ideológica extrema, el ser caritativos es una respuesta al padecimiento y necesidad del otro, entendiendo que hoy, es él quien requiere de nuestra ayuda, mañana podemos ser nosotros.

Para los cristianos católicos este dar va mas alla, y se conoce como caridad, esta mueve a ofrendar sintiendo el padecimiento y la necesidad del otro, siendo la acción del hombre que ayuda, la respuesta a una sociedad que lastimosamente descarta antes que acoge, desecha a quien no le sirve y se desentiende del dolor del prójimo. En el dar, se configura la alegría completa, por la obra hecha, y por el resultado de la misma, pues, no es sólo menester pensar en que, la ayuda económica o en especie acaba con el hambre, es más, sería un hecho irrisorio pensarlo, el acto va mucho más allá, y es hacerle saber al otro, que en nuestra carencia, pensamos en él, que no somos indiferentes a su pedido, que no desoímos su llamado, y si la caridad viene acompaña de una palabra, o un gesto de cercanía, tengan la seguridad que, con una sencilla sonrisa, estamos cambiando el mundo  del otro.

Estos días, para los católicos, son una preparación para reeditar la pasión, muerte y resurrección del redentor, ejemplo de caridad completo, pues no solo dio pan al hambriento, ni calmo la sed del sediento, sino que entrego su vida por nosotros. En el marco de estos días, se nos llama a ayunar y a practicar la abstinencia, estos son actos loables, pues fortalecen el espíritu y forman el carácter del seguidor de Cristo, sin embargo creo que la intensión en si se desdibuja  si de lo que ayunamos o nos abstenemos, no lo damos a los que en el momento pasan alguna necesidad. No tiene sentido ayunar por un día, si al otro comemos el doble, carece de lógica abstenerme de algo que me produzca placer, si días después, me desenfreno. Estoy convencido que cada acción debe tener un porque, no en el sentido de justificación, pero si en la idea de complemento, para que así, no cumplamos con un deber, sino que respondamos a los retos que como fieles católicos, se nos plantea.

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Por eso hago una invitación a quienes leen estas líneas a ser caritativos con el prójimo, con quien necesita, con quien clama, si hay la posibilidad de apoyar a quienes buscan, con sus acciones, ayudar al otro, hagámoslo, para nosotros  mil pesos puede ser una minucia, para otros, ese dinero representa un alimento, que calmara, por un momento el hambre de una familia. No pensemos en que debemos ser paternalista con quien pasa momentos difíciles, puesto que la caridad no se entiende en la clave del mundo, se entiende en clave del amor.

Por: Mauricio Fernando Muñoz Mazuera