El departamento de Cundinamarca inicia 2026 bajo condiciones climáticas particulares que exigen especial atención de autoridades, agricultores y ciudadanía en general. Según el boletín 110 del Ideam, el 29 de enero inició un periodo de microclima seco que se extenderá hasta el 2 de enero de 2026, con temperaturas que oscilarán entre 6 °C y 20 °C. Esta situación, combinada con el fenómeno de La Niña en transición hacia condiciones neutrales, configura un panorama climático complejo para los primeros meses del año.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha emitido proyecciones climáticas que indican que enero de 2026 presentará condiciones de precipitación cercanas a los promedios climatológicos en gran parte del país, incluyendo sectores de la región Andina donde se encuentra Cundinamarca. Sin embargo, se identifican déficits de precipitación en algunas zonas del departamento, con reducciones entre 10% y 30% respecto a los valores históricos normales.
Para el trimestre consolidado de enero a marzo de 2026, se prevé un comportamiento variable de la precipitación, con condiciones cercanas a los promedios climatológicos en amplias zonas pero con periodos de sequía en sectores específicos. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha advertido que las altas temperaturas, sumadas a la radiación solar intensa y la sequedad de la vegetación, incrementan significativamente el riesgo de incendios forestales en el departamento.
Esta situación climática tiene implicaciones directas para múltiples sectores. El sector agrícola, columna vertebral de la economía cundinamarquesa, enfrenta desafíos particulares durante la temporada seca. Los cultivos de ciclo corto como hortalizas, verduras y leguminosas requieren riego suplementario constante para garantizar su desarrollo adecuado. Los cultivos perennes como café, cacao y frutales también necesitan manejo hídrico especial para evitar estrés hídrico que pueda afectar la floración y fructificación.
Los productores de papa en las provincias de Sumapaz, Tequendama y Almeidas, que representan una proporción significativa de la producción nacional de este tubérculo, deben implementar estrategias de riego eficiente y manejo del suelo para conservar la humedad. La papa es particularmente sensible al déficit hídrico durante las etapas de tuberización, por lo que la falta de agua en momentos críticos puede reducir significativamente los rendimientos y la calidad de la cosecha.
La ganadería también enfrenta retos durante la temporada seca. La disponibilidad de forraje verde disminuye considerablemente, obligando a los ganaderos a implementar estrategias de suplementación alimenticia, establecer bancos de proteína, conservar forrajes mediante ensilaje o henificación, y racionar el agua disponible. La productividad del ganado lechero tiende a disminuir durante periodos de sequía prolongada debido al estrés térmico y la menor disponibilidad de alimento de calidad.
El abastecimiento de agua para consumo humano es otra preocupación prioritaria. Varios municipios de Cundinamarca ya han reportado disminución en los caudales de las fuentes hídricas que surten sus acueductos. Las autoridades municipales están implementando planes de contingencia que incluyen racionamiento de agua, campañas de uso eficiente del recurso, exploración de fuentes alternas y, en algunos casos, suministro mediante carrotanques a comunidades rurales dispersas.
Los embalses y reservorios de agua que abastecen a Bogotá y varios municipios de la Sabana también están siendo monitoreados permanentemente. Aunque los niveles actuales se mantienen dentro de parámetros aceptables, las proyecciones indican que si la temporada seca se prolonga más allá de marzo sin precipitaciones significativas, podrían presentarse situaciones que requieran medidas de racionamiento preventivo.
El riesgo de incendios forestales es quizás la amenaza más inmediata y crítica asociada a la temporada seca. Cundinamarca cuenta con importantes ecosistemas de páramo, bosques alto andinos, bosques secos tropicales y áreas de vegetación natural que son altamente vulnerables durante periodos de sequía. La vegetación seca acumulada, las altas temperaturas diurnas y los vientos característicos de la época crean condiciones ideales para el inicio y propagación rápida de incendios.
La historia reciente del departamento registra incendios forestales devastadores que han consumido miles de hectáreas de cobertura vegetal, afectado fauna silvestre, comprometido fuentes hídricas y generado pérdidas económicas millonarias. Los páramos de Sumapaz, Guerrero, Cruz Verde y Chingaza, ecosistemas estratégicos para la regulación hídrica de la región, son particularmente vulnerables y requieren vigilancia permanente.
Las autoridades ambientales han emitido alertas rojas para 15 municipios de Cundinamarca, incluyendo Fosca, Fómeque, Gachalá, Gachetá, Guayabetal, Gutiérrez, Machetá, Manta, Paratebueno y Quetame, entre otros. Adicionalmente, 18 municipios se encuentran en alerta naranja, indicando niveles de riesgo alto que requieren medidas preventivas inmediatas. Estos municipios, ubicados principalmente en las provincias de Oriente, Guavio y Almeidas, presentan condiciones de alta vulnerabilidad debido a la vegetación seca acumulada y las bajas precipitaciones registradas.
La CAR ha enviado comunicaciones oficiales a 98 alcaldes de Cundinamarca solicitándoles activar sus planes de prevención y atención de incendios forestales, establecer brigadas comunitarias de respuesta rápida, realizar campañas educativas sobre prevención de incendios, mantener activos los comités municipales de gestión del riesgo y coordinar con los cuerpos de bomberos la disponibilidad de equipos y personal para respuesta inmediata.
Las recomendaciones para la ciudadanía son enfáticas: evitar completamente las fogatas en zonas boscosas o rurales, no arrojar colillas de cigarrillos en áreas naturales, abstenerse de realizar quemas controladas de residuos vegetales o basuras, no utilizar pólvora o elementos pirotécnicos cerca de vegetación, y reportar inmediatamente cualquier columna de humo sospechosa a las líneas de emergencia 123 o #767 de la Policía de Carreteras.
Para los operadores turísticos y visitantes que planean actividades en zonas rurales y naturales durante el puente de Reyes y los fines de semana de enero, las autoridades hacen un llamado especial a extremar precauciones. Los recorridos por senderos ecológicos, caminatas en bosques, campamentos y actividades al aire libre deben realizarse con estricto cumplimiento de las normas de seguridad ambiental y bajo la supervisión de guías certificados que conozcan los protocolos de prevención.
El fenómeno de La Niña, que se ha manifestado con intensidad débil durante los últimos meses de 2025, se encuentra en fase de transición hacia condiciones neutrales del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Según el consenso oficial del Centro de Predicción Climática de la NOAA, se favorece el desarrollo de condiciones neutrales a partir del trimestre enero-marzo 2026 con una probabilidad cercana al 70%. Esta transición implica que los patrones de precipitación podrían volverse más variables e impredecibles durante el primer semestre del año.
Las proyecciones de temperatura indican anomalías positivas de hasta 1.5 °C para el semestre enero-junio 2026, especialmente intensas entre abril y junio en las regiones Caribe, Orinoquía y Amazonía, aunque también se esperan incrementos moderados en la región Andina. Temperaturas superiores a los promedios históricos agravan los efectos de la sequía, incrementan la evapotranspiración de los cultivos y elevan el riesgo de incendios forestales.
Ante este panorama, la Gobernación de Cundinamarca ha activado protocolos interinstitucionales que involucran a las secretarías de Ambiente, Agricultura, Salud y la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres. Se han destinado recursos de contingencia para atender emergencias relacionadas con desabastecimiento de agua, incendios forestales y afectaciones al sector agropecuario.
El sector salud también se mantiene en alerta debido a que las temporadas secas suelen estar asociadas con incrementos en enfermedades respiratorias, especialmente en población infantil y adultos mayores. La baja humedad ambiental, el polvo en suspensión y los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche favorecen la aparición de infecciones respiratorias agudas, asma, bronquitis y otras afecciones del sistema respiratorio.
Las recomendaciones sanitarias incluyen mantener adecuada hidratación consumiendo al menos dos litros de agua diariamente, protegerse del sol directo especialmente entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m., utilizar bloqueador solar, mantener ventilados los espacios cerrados, realizar lavado frecuente de manos y consultar oportunamente ante síntomas respiratorios.




