Ante el fuerte verano que está azotando a Pasto por estos días, es imprescindible adoptemos una cultura del ahorro de agua. La escasez de este recurso vital se ha vuelto un problema crítico, y resulta inconcebible observar cómo muchos continúan despilfarrando el preciado líquido en actividades cotidianas.
No puede ser que ante esta situación algunos ciudadanos en diversos sectores de la ciudad sean tan inconscientes que continúan lavando fachadas, automotores y andenes sin contemplación alguna, sin pensar que las consecuencias en un corto plazo.
El agua es un recurso limitado y esencial para la vida, y su mal uso no solo pone en riesgo nuestro suministro, sino que también afecta a la biodiversidad y a los ecosistemas que dependen de ella. Es fundamental que tomemos conciencia de que cada gota cuenta, especialmente en momentos de sequía.
Iniciativas como campañas de sensibilización y educación sobre el uso responsable del agua son más necesarias que nunca. Desde simples acciones en el hogar, como arreglar filtraciones, usar grifos de bajo consumo y reducir el tiempo de las duchas, hasta prácticas en la agricultura y la industria que promuevan la sostenibilidad, cada esfuerzo suma.
La comunidad debe unirse en este esfuerzo colectivo. Las autoridades locales pueden jugar un papel crucial al establecer normativas que promuevan el uso eficiente del agua y sanciones para quienes la derrochen. Asimismo, es vital fomentar la recolección de aguas lluvias y el uso de tecnologías que optimicen el consumo.
Cosas tan simples como cerrar los grifos cuando no se usan, una ducha de 5 minutos ahorra unos 3.500 litros al mes, utilizar de forma eficiente la lavadora, descongelar los alimentos en la nevera o a temperatura ambiente, pero no bajo el chorro del grifo, recoger el agua de lluvia, pueden ser acciones que ayuden a minimizar los efectos de la sequía.
En tiempos de crisis climática, es nuestra responsabilidad cuidar de los recursos que nos quedan. Inculcar una verdadera cultura del ahorro de agua es un paso fundamental hacia un futuro más sostenible. Pasto merece ciudadanos comprometidos que valoren y protejan este recurso indispensable. ¡Es hora de actuar!

