Cuerpos Vivos, una poética de resistencia femenina desde las plantas mopa-mopa

En un acto profundamente simbólico y transformador, un grupo de mujeres ha encontrado en la planta mopa-mopa no solo un medio artístico, sino una herramienta para reconectarse con sus cuerpos y desafiar los cánones hegemónicos de belleza impuestos históricamente por la cultura dominante.

El proyecto, denominado Cuerpos Vivos, es una acción poética y política que resignifica el cuerpo femenino desde la raíz, tomando como punto de partida la metáfora biológica de esta planta amazónica.

El mopa-mopa, conocido tradicionalmente por su uso en la técnica de barniz de Pasto, cobra una nueva dimensión en esta propuesta. Ya no es solo materia prima para objetos decorativos o artesanales, sino un canal de expresión sensible, corporal y colectiva. A través de su uso, las mujeres participantes elaboran una narrativa que integra saberes ancestrales, exploración corporal y resistencia estética.

Una metáfora viva

En esta propuesta, el cuerpo femenino no se presenta como un objeto a moldear según estándares externos, sino como un territorio vivo en constante transformación. La mopa-mopa, que se extrae, se ablanda, se estira y se transforma con el calor y el contacto, se convierte en una metáfora del propio cuerpo: flexible, resistente, ancestral, lleno de historia.

Abrazar la mopa-mopa es también abrazar una sabiduría antigua que resiste la colonialidad y el olvido. Al hacerlo, las mujeres se reconectan con una memoria que trasciende generaciones y encuentran nuevas formas de narrarse a sí mismas desde lo íntimo, lo colectivo y lo creativo.

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Espacios

Cuerpos Vivos no solo propone una resignificación simbólica del cuerpo y la materia, sino también una disputa clara por los espacios históricamente masculinizados dentro del mundo del arte y la artesanía. En un contexto donde muchas técnicas tradicionales han sido apropiadas y visibilizadas principalmente por hombres, este proyecto irrumpe con fuerza para reclamar una presencia femenina activa, pensante y creadora. Desde una mirada contemporánea, las participantes cuestionan no solo qué se produce, sino cómo y desde dónde se produce. La experiencia corporal y la diversidad de vivencias femeninas son ahora el centro de la creación artística, desplazando la mirada externa para poner en primer plano las voces propias.