Cuarto día de la guerra: ee.uu. e israel escalan ataques sobre irán y teherán cierra el estrecho de ormuz

El mundo amaneció este miércoles 4 de marzo en vilo por el cuarto día consecutivo de uno de los conflictos militares más graves que ha vivido el planeta en los últimos veinte años. Estados Unidos e Israel continúan con su campaña de bombardeos conjuntos sobre Irán, que comenzó el sábado 1 de marzo con una operación militar denominada Furia Épica que terminó con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y de varios altos mandos de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia de la República Islámica. El número de muertos en territorio iraní ya supera el millar de personas, según cifras citadas por la organización Human Rights Activists News Agency, mientras los ataques de represalia de Teherán han causado al menos 20 víctimas fatales en toda la región.

El martes 3 de marzo, Israel lanzó ataques simultáneos sobre Teherán y Beirut, golpeando objetivos militares iraníes en la capital y posiciones de Hezbolá en la capital libanesa. Las fuerzas israelíes también avanzaron en posiciones del sur del Líbano en lo que el ejército calificó como operaciones de neutralización de sitios de Hezbolá. Irán respondió con una campaña dirigida a instalaciones y embajadas estadounidenses en múltiples países de la región. Un dron iraní impactó las inmediaciones del consulado de Estados Unidos en Dubái sin causar heridos entre el personal diplomático, mientras que otro ataque alcanzó el Hotel Crowne Plaza de Manama, en Baréin, obligando a la evacuación de turistas y trabajadores del hotel.

La decisión más disruptiva para la economía global llegó cuando el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró cerrado el Estrecho de Ormuz para el tránsito de buques petroleros. Este paso marítimo, una franja estrecha de agua frente a la costa sur de Irán, es la principal arteria por la que fluye el 20 por ciento del petróleo mundial que se comercia cada día. El general Ebrahim Jabbari fue explícito en su amenaza: ningún buque que intente cruzar el estrecho será tolerado por las fuerzas navales iraníes, y advirtió que si los bombardeos continúan, todos los centros económicos de la región serán objetivos de represalia. La declaración sacudió los mercados energéticos de inmediato.

El petróleo Brent, referencia internacional del crudo, superó este martes los 85 dólares por barril por primera vez desde julio de 2024, y los analistas de mercado no descartan que pueda alcanzar los 100 o incluso los 120 dólares si el conflicto se prolonga por semanas. QatarEnergy suspendió su producción de gas natural licuado en las instalaciones de Ras Laffan tras un ataque iraní a la infraestructura energética del emirato, generando una escalada del 48 por ciento en el precio del gas natural europeo en un solo día. La interrupción del suministro de gas desde Catar, que es uno de los tres mayores exportadores de GNL del mundo, pone en alerta a los países europeos que han dependido de esa fuente energética para reducir su dependencia del gas ruso desde 2022.

La posición de Estados Unidos ante el conflicto sigue siendo la de intensificación. El presidente Donald Trump declaró en varias entrevistas que la campaña se extenderá aproximadamente cuatro semanas, aunque aclaró que no descarta que dure más tiempo dependiendo de la evolución del régimen iraní. El secretario de Estado Marco Rubio reconoció que el conflicto tendrá un impacto en los precios de la energía y anunció que el secretario del Tesoro y el secretario de Energía presentarán este miércoles un plan de medidas para mitigar el alza de los precios de los combustibles en el mercado estadounidense. Mientras tanto, el Departamento de Estado instó a todos los ciudadanos estadounidenses a salir de forma inmediata de 15 países de la región.

La comunidad internacional está profundamente dividida sobre la legitimidad y las consecuencias de la operación. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, declaró ante la Cámara de los Comunes que su gobierno no cree en el cambio de régimen desde el cielo y que es fundamental establecer una base legal antes de tomar decisiones de ese calibre. Francia y Alemania emitieron comunicados de preocupación exigiendo una solución diplomática urgente. China, que obtiene gran parte de su petróleo de Irán, monitoreó la situación con máxima atención: en un solo mes, Trump había eliminado dos de los principales aliados estratégicos de Beijing, primero capturando a Nicolás Maduro de Venezuela en enero y ahora eliminando al líder supremo iraní.

Para el mundo árabe, el conflicto plantea dilemas existenciales. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, aliados históricos de Estados Unidos en la región, padecen en sus propios territorios los efectos de la escalada: ataques de drones a refinerías y embajadas, misiles que violan sus espacios aéreos y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz que obstaculiza sus propias exportaciones de crudo. El mundo entero observa con angustia el desarrollo de un conflicto que amenaza con desestabilizar el suministro energético global, disparar la inflación en todos los países importadores de petróleo y prolongar una guerra cuyo final nadie puede predecir con certeza en este cuarto día de una confrontación sin precedentes en la región.

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