Cuando una comunidad protege el bosque, el agua también gana

En la zona rural de Pasto avanza una estrategia que busca conservar los ecosistemas que protegen las fuentes hídricas mediante acuerdos con las comunidades.

Cuidar una fuente de agua no comienza necesariamente en el lugar donde una familia abre la llave. También ocurre mucho antes, en los bosques, nacimientos y zonas rurales donde el agua se produce, se infiltra y encuentra su camino hacia las fuentes que abastecen a las comunidades.

En La Laguna Seca, corregimiento de San Fernando, Catambuco, avanza un proceso de Pagos por Servicios Ambientales, PSA, orientado a fortalecer la conservación de los ecosistemas asociados al recurso hídrico.

La iniciativa parte de una idea sencilla: las comunidades que conservan y protegen el bosque nativo realizan una labor ambiental que beneficia a toda la población. A cambio de ese compromiso de conservación, Empopasto establece una retribución en especie, de acuerdo con los mecanismos definidos dentro del proceso.

Más que una transacción, el propósito es construir acuerdos con quienes conocen directamente el territorio. Por eso, el proceso incluye espacios participativos y herramientas como la cartografía social, que permiten identificar las zonas de importancia ambiental, reconocer las dinámicas del territorio y recoger el conocimiento de quienes viven allí.

Este componente resulta especialmente relevante en la protección de las fuentes hídricas. Los bosques cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas: contribuyen a la regulación del ciclo del agua, favorecen la infiltración y ayudan a conservar las condiciones naturales de los territorios donde se encuentran los nacimientos y fuentes.

Para las comunidades rurales, además, significa reconocer que conservar el bosque tiene un valor que va más allá de la propiedad o del uso inmediato de la tierra. Mantenerlo en pie puede representar una contribución directa a la protección de un recurso del que dependen tanto las poblaciones rurales como las urbanas.

El proceso que se desarrolla en La Laguna Seca busca precisamente unir esos dos conocimientos: el técnico, relacionado con la gestión del agua y los ecosistemas, y el comunitario, construido durante años por quienes habitan el territorio.

Los Pagos por Servicios Ambientales hacen parte de una visión en la que la conservación no depende exclusivamente de acciones institucionales. Requiere también que las comunidades que están cerca de los ecosistemas estratégicos tengan participación y encuentren mecanismos que reconozcan sus esfuerzos de protección.

En tiempos en los que la disponibilidad y calidad del agua enfrentan diferentes presiones ambientales, proteger las fuentes desde su origen adquiere una importancia cada vez mayor.

En las montañas de Pasto, donde un bosque nativo puede parecer distante de la vida cotidiana de la ciudad, se encuentra una parte de la respuesta a una pregunta esencial: ¿cómo garantizar agua mañana?

Una de las respuestas empieza por conservarla donde nace.

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