Por: Tatiana Solarte.

La atención de los niños en el aula de clases es esencial para su aprendizaje y desarrollo. Sin embargo, en un mundo cada vez más estimulante y lleno de distracciones, mantener la atención de los menores, puede ser un desafío para los maestros.
Hay varias estrategias para que los docentes utilicen y puedan estimular la atención de los niños en el aula. La primera es crear un ambiente de aprendizaje atractivo y motivador. Esto puede incluir el uso de materiales visuales y auditivos interesantes, así como actividades lúdicas y desafiantes que ayuden a mantener la atención de los infantes.
Otra estrategia importante es involucrar a los niños en el proceso de aprendizaje de manera activa. Esto puede incluir el debate en pequeños grupos, el trabajo en equipo y la realización de actividades prácticas. Al permitir que los pequeños participen y tomen decisiones sobre su aprendizaje, se les motiva a prestar atención y a mantener su interés en la tarea en cuestión.
Además, los maestros pueden utilizar técnicas de enseñanza individualizadas para adaptarse a las necesidades y estilos de aprendizaje únicos de cada niño. Esto puede incluir la modificación de la tarea o la adaptación del ambiente de aprendizaje para acomodar a cada niño.
Es importante recordar que los niños necesitan descansos regulares y oportunidades para moverse y liberar su energía. Los maestros pueden planificar breves pausas para actividades físicas o simples juegos durante el día para ayudar a mantener la atención de los niños.
Y en casa, ¿cómo podemos ayudar a este proceso? Muy fácil, la clave esta en procurar que los niños estudien en un ambiente que reúna las cualidades adecuadas, dentro de las cuáles están:
Que sea siempre el mismo lugar, que esté correctamente iluminado, que sea ventilado, sin distractores (celulares, televisor, juguetes cercanos), con una temperatura agradable, en el que haya una mesa y una silla (la cama, el comedor o la sala, no son lugares óptimos para concentrarse).
Asimismo, es importante asegurarse de que los pequeños realicen descansos durante sus periodos de estudio. Esto es esencial para que puedan sentirse relajados y concentrarse mejor. De hecho, se aprende más rápido cuando se tiene la capacidad de manejar la atención durante un breve periodo de tiempo, siendo este muy productivo y eficiente.
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Finalmente, es conveniente observar a los niños, para garantizar que mantienen la calma ante la presión que puede suponer el estudio. Es recomendable, transmitirles una serie de pautas que les permitan estar alertas con respecto a sí mismos, de modo que sepan detectar cuanto antes, en cuáles momentos comienza a bajar su atención, para volver a recuperarla y regresar a la tarea.
“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber” -Albert Einstein –.

