Croacia llega a Toronto con el corazón de un equipo que nunca se rinde y la memoria de sus gestas más grandes
Los Vatreni de Zlatko Dalic aterrizan en el BMO Field con el mejor estado de forma posible: dos victorias consecutivas ante Panamá y Ghana después del golpe inicial de la derrota 4-2 ante Inglaterra, demostrando una vez más la capacidad de reacción que ha convertido a esta generación en una de las más respetadas del fútbol mundial. Croacia llega con seis puntos como segunda del Grupo L y con la convicción de que cada vez que supera la fase de grupos en un Mundial, termina en el podio: tercera en 1998, finalista en 2018 y semifinalista en 2022. La estadística es tan llamativa que nadie en el vestuario croata la ignora, y es su mayor fuente de motivación esta tarde.
El gran desafío de Croacia es detener a una Portugal que tiene más calidad individual en casi todas las posiciones, pero el equipo de Dalic ha demostrado a lo largo de los años que el fútbol colectivo puede derrotar al talento individual. Luka Modric, a sus 40 años y en lo que probablemente sea su último partido mundialista, llegó al torneo con el sueño de darle a Croacia el título que siempre le faltó, y esta tarde en Toronto tiene una última oportunidad de demostrar que su leyenda todavía no ha terminado. Mateo Kovacic controlará el mediocampo, Josko Gvardiol intentará parar a Leão y Bernardo Silva desde la defensa, y el bloque compacto que ha caracterizado a Croacia bajo Dalic buscará frustrar a Portugal antes de golpear con las transiciones rápidas que tan bien dominan. Si alguien puede dar la sorpresa esta noche, es este equipo.




