La crisis institucional en la Universidad Nacional de Colombia volvió a escalar en las últimas horas tras la decisión de la Asamblea Triestamentaria de declarar un paro académico hasta el próximo 20 de marzo de 2026. La medida, adoptada principalmente en la sede Bogotá, responde al rechazo de amplios sectores de la comunidad universitaria frente a la permanencia de José Ismael Peña como rector de la institución.
La determinación se tomó luego de una extensa jornada de deliberación que reunió a estudiantes, docentes y trabajadores administrativos, quienes cuestionan la legitimidad del directivo pese a que su nombramiento cuenta con respaldo judicial.
Un paro que paraliza actividades académicas
El paro implica la suspensión de actividades académicas y administrativas en la sede Bogotá, incluyendo clases presenciales y virtuales, en una decisión que busca ejercer presión institucional.
Según el comunicado de la Asamblea Triestamentaria, también se solicitó al Consejo Superior Universitario garantizar el derecho a la protesta y evitar sanciones académicas contra quienes participen en las movilizaciones.
La protesta no solo busca detener la normalidad universitaria, sino abrir un espacio de discusión más amplio sobre el modelo de gobierno interno de la universidad, a través de una eventual “constituyente universitaria”.
El origen del conflicto: una rectoría en disputa
La actual crisis tiene raíces en un prolongado conflicto jurídico y político por la rectoría de la universidad.
En 2024, la elección de Peña generó fuertes cuestionamientos debido a que no coincidía con los resultados de una consulta interna no vinculante que favorecía a otro candidato. Desde entonces, la institución ha atravesado una serie de decisiones contradictorias entre el Consejo Superior Universitario y la justicia.
Más recientemente, un fallo judicial ordenó su restitución como rector, lo que fue interpretado por sectores estudiantiles y profesorales como una imposición externa que vulnera la autonomía universitaria.
La Asamblea fue contundente al señalar que, aunque Peña cuenta con legalidad, carece de legitimidad dentro de la comunidad académica, razón por la cual exigen su renuncia.
División dentro de la comunidad estudiantil
Pese a la contundencia de la decisión, el paro no cuenta con respaldo unánime.
Algunos sondeos estudiantiles indican que una mayoría de estudiantes no estaría de acuerdo con suspender las actividades académicas, reflejando preocupación por posibles retrasos en el calendario académico.
Además, otras sedes de la universidad, como Manizales, han optado por mantener la normalidad académica, evidenciando fracturas internas en la respuesta a la crisis.
Un conflicto que revive tensiones históricas
La situación actual revive debates estructurales sobre la autonomía universitaria, la participación democrática en la elección de directivas y la relación entre el Estado y las universidades públicas en Colombia.
No es la primera vez que la Universidad Nacional enfrenta una crisis de este tipo. En 2024 ya se registraron protestas prolongadas por motivos similares, lo que evidencia que el conflicto no ha sido resuelto de fondo.
¿Qué sigue?
El paro se mantendrá, en principio, hasta el 20 de marzo, periodo durante el cual la comunidad universitaria espera construir propuestas de reforma institucional y presionar una eventual salida negociada.
Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto: mientras la rectoría cuenta con respaldo legal, la falta de legitimidad interna podría profundizar la crisis y extender la parálisis académica en la principal universidad pública del país.




