Una grave crisis humanitaria se vive actualmente en el departamento del Chocó, especialmente en la subregión del Bajo Baudó, donde miles de familias permanecen sin acceso a agua potable, alimentos y atención médica debido a la violencia de grupos armados ilegales. Según autoridades locales, al menos 7.800 personas están confinadas en sus comunidades por un paro armado impuesto por el ELN, que ha bloqueado la movilidad por el río Baudó, principal vía de transporte en la zona. Esta situación ha impedido el ingreso de ayuda humanitaria, alimentos y brigadas de salud. El alcalde del municipio alertó que la emergencia se agrava por una fuerte sequía que ha dejado a la población sin agua potable. “Las comunidades hoy nos gritan: no nos den comida, dennos agua para consumir”, expresó, evidenciando la magnitud de la crisis. Además, la gobernadora del Chocó informó que más de 6.000 personas, incluidos cientos de niños, han quedado atrapadas sin poder salir a pescar, cultivar o abastecerse, lo que ha generado un rápido desabastecimiento de alimentos. El confinamiento también ha afectado gravemente la atención en salud, ya que grupos armados han impedido el ingreso de misiones médicas y el traslado de enfermos. La situación se desarrolla en medio de enfrentamientos entre organizaciones ilegales, lo que incrementa el riesgo para la población civil. Organizaciones sociales y autoridades han hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para intervenir con corredores humanitarios, garantizar la seguridad y llevar asistencia inmediata a las comunidades afectadas. La crisis en Chocó refleja una de las situaciones más críticas del país en 2026, donde la combinación de violencia, abandono estatal y condiciones climáticas extremas está poniendo en riesgo la vida de miles de personas.




