Crisis financiera del sistema de salud en Colombia

Hablar hoy del sistema de salud en Colombia va mucho más allá de revisar cifras o indicadores técnicos. Los datos más recientes evidencian una realidad preocupante: el modelo de aseguramiento atraviesa una crisis financiera estructural que ya no puede considerarse temporal. El balance con el que cerró 2025 encendió todas las alarmas, al registrar un déficit de $16,86 billones y un patrimonio en terreno negativo, reflejando que los ingresos del sistema resultan insuficientes para cubrir sus costos.

Deterioro

Este deterioro no es reciente. Desde 2022 comenzó a ampliarse la brecha entre los recursos disponibles y las obligaciones de las EPS, marcando un cambio significativo frente a 2021, cuando aún se reportaban resultados positivos. Desde entonces, la tendencia ha sido clara: el sistema gasta más de lo que recibe, generando un desbalance que se profundiza año tras año.

Uno de los indicadores más críticos es la siniestralidad, que alcanzó el 109%. En términos prácticos, esto significa que por cada $100 que ingresan, las EPS deben destinar $109 para atender a sus afiliados. Aunque el porcentaje pueda parecer manejable, en la práctica se traduce en pérdidas constantes que impiden cualquier equilibrio financiero. A esto se suma un elevado nivel de endeudamiento: por cada $100 en activos, las entidades tienen obligaciones cercanas a $193, lo que evidencia un desajuste estructural de gran magnitud.

Perdidas

Las pérdidas operacionales también reflejan esta crisis. Mientras en 2021 eran de $1,5 billones, en 2025 ascendieron a $8,6 billones, acompañadas de pérdidas netas por $6,5 billones en el último año. Este panorama descarta que el problema radique en los gastos administrativos, los cuales se han mantenido dentro de los límites legales. El verdadero foco está en el costo médico, que ha crecido de manera sostenida y supera ampliamente los ingresos del sistema.

La situación afecta tanto al régimen contributivo como al subsidiado. En ambos casos, la mayoría de las EPS reportan márgenes negativos, lo que confirma que la crisis es generalizada. Incluso las intervenciones estatales no han logrado revertir la tendencia, y la liquidación de entidades tampoco aparece como una solución definitiva, ya que el problema simplemente se redistribuye.

En este contexto, el sistema de salud colombiano enfrenta un reto estructural que exige reformas profundas. Sin ajustes de fondo, el modelo continuará operando en pérdidas, poniendo en riesgo la atención de millones de usuarios en el país.

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