Padre Narciso

Crisis en Nariño no se supera

Por: P. Narciso Obando.

Nariño continúa enfrentando grandes dificultades ocasionados por el cierre de la vía Panamericana, evidenciando aún más el olvido por parte del gobierno nacional y regional. Se nota la lentitud de la puesta en marcha de las iniciativas presentadas por el presidente de la república, ya que continuamos con desabastecimiento de los más elementales servicios, alimentos, medicamentos, insumos avícolas y agropecuarios, acentuando el problema del desempleo y por ende de la inseguridad, y lo más grave las soluciones se ven lejanos.

El cierre sobre la vía Panamericana ha obligado a la ciudadanía nariñense a hacer largas filas para aprovisionarse de gasolina y en consecuencia pagar el sobreprecio de los alimentos y demás insumos necesarios para “sobrevivir”.

Aun así en medio del caos y la incertidumbre hay una extraña sensación de tranquilidad. En Pasto, filas interminables de vehículos rodean las estaciones de servicio para surtir sus tanques. Nadie sabe cuántas horas pasará ahí. Nadie toca un pito ni da un grito. Se avanza y se para durante horas. Tal parece que la costumbre de quienes nos sentimos “la cola de Colombia” nos ha provisto de unos nervios de acero, incluso ahora, que permanecemos aislados del resto del país. Las imágenes de las filas interminables de vehículos particulares, taxis y motocicletas recuerdan más a Venezuela que a Colombia.

Quedarse aislado no es una novedad para Nariño, aunque nunca se ha visto un caso tan grave como este, en el que las fechas para una solución definitiva son inciertas. Al cortarse el paso en la vía Panamericana, es como desenchufar a Nariño del país. Nada ni nadie puede entrar ni salir.

Pero si nada entra, tampoco sale. Nariño es una zona que produce sobre todo papa y leche, las obras en marcha también han comenzado a pararse. Al faltar los materiales, o llegar tan altos de precio, los proyectos han dejado de ser rentables. En consecuencia, el desempleo será el que suba en los próximos meses.

Hace décadas que el departamento pide a los gobiernos centrales una solución para la vía que nos une con el resto del país. Las lluvias torrenciales de los meses pasados llevaron al desastre. Un enorme tapón de tierra cortó la carretera. El actual gobierno planea construir en 30 días una vía alterna, pero provisional. 

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La solución definitiva, un nuevo trazado para la Panamericana, de hacerse realidad, sería el punto de quiebre, a tantos años de olvido, desesperanza y frustración.

El presidente de la república ha anunciado un paquete de medidas que incluye la construcción de una doble calzada, apertura de vías alternas, compra de cosechas, abastecimiento de combustibles y gas, así mismo la agro industrialización de Nariño y la ampliación del puerto de Tumaco a la exportación. La esperanza de los nariñenses es que se hagan realidad lo más pronto posibles dichas medidas y se solucione poco a poco la problemática que se está viviendo.

En los próximos días el gobierno revisará si las medidas surten efecto o se declarará la emergencia nacional económica para ampliar las ayudas. El aeropuerto se ha convertido estos días en la única vía de escape para los que pueden pagarlo. El futuro nunca ha sido fácil para Nariño, donde apenas hay industria y la mayoría de la población es rural. Salir de aquí no es sencillo ni cuando la Panamericana está abierta. Ahora, cerrada, es como una olla a presión que solo los nervios de acero de los pastusos evitan que no explote. Al menos, por ahora.