Crisis en los diálogos regionales de paz en Nariño

El aumento de hechos violentos y las tensiones con grupos armados generan preocupación sobre la continuidad de los avances en la región.

Los diálogos regionales de paz en el departamento de Nariño atraviesan un momento crítico, marcado por recientes hechos de violencia y dificultades en la articulación con actores armados, lo que pone en duda la estabilidad de uno de los procesos más representativos de la política de “paz total” en Colombia.

Este modelo, impulsado con un enfoque territorial, buscaba construir acuerdos desde las comunidades y reducir los niveles de conflicto en zonas históricamente afectadas por la presencia de grupos ilegales.

Un proceso con avances, pero también tensiones

En sus inicios, los diálogos regionales lograron importantes avances, incluyendo la reducción de hechos violentos y la participación activa de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Sin embargo, el proceso ha enfrentado obstáculos estructurales, como la complejidad del conflicto armado en la región y la presencia de múltiples actores ilegales que disputan el control territorial, especialmente en zonas estratégicas cercanas a la frontera con Ecuador.

Violencia reciente agrava la situación

La crisis se intensificó tras recientes ataques armados en el departamento, que han dejado víctimas y han generado cuestionamientos sobre el compromiso de los grupos involucrados en los procesos de diálogo.

Autoridades han advertido que estos hechos afectan la confianza en las negociaciones y dificultan la consolidación de acuerdos humanitarios en el territorio.

Falta de garantías y desafíos estructurales

Otro de los puntos críticos es la ausencia de garantías claras para avanzar en los compromisos pactados, así como la falta de coordinación entre el nivel nacional y los procesos territoriales.

Expertos señalan que la construcción de paz en Nariño no depende únicamente del diálogo con actores armados, sino también de la inversión social, la sustitución de economías ilegales y la presencia efectiva del Estado en zonas rurales.

Un proceso clave para la “paz total”

Nariño ha sido considerado un laboratorio clave para la política de paz del Gobierno nacional, debido a su complejidad territorial y a los avances logrados en la reducción de la violencia en algunos periodos.

No obstante, la actual crisis evidencia las dificultades de sostener estos procesos en medio de dinámicas de conflicto que siguen activas.

Incertidumbre sobre el futuro

El panorama actual deja en evidencia que, aunque los diálogos regionales representan una apuesta innovadora, su éxito depende de condiciones de seguridad, voluntad de las partes y cumplimiento de los acuerdos.

Por ahora, comunidades y autoridades continúan a la expectativa de medidas que permitan retomar el rumbo del proceso y evitar un retroceso en los avances alcanzados.

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