Una grave situación social y económica se vive en el sector de Coscuez, en el municipio de San Pablo de Borbur, tras la salida de la empresa Fura Gems.
Extrabajadores y habitantes de la zona denuncian abandono institucional, aumento de la inseguridad y una crisis laboral que afecta a cientos de familias.
Miguel Antonio Hernández Rodríguez, extrabajador de la mina, aseguró que cerca de 700 personas dependían directa o indirectamente de la operación minera en la región.
Según su testimonio, la actividad generaba un movimiento económico mensual entre 700 y 800 millones de pesos, lo que sostenía el comercio local.
Con el cierre de la mina, esta dinámica desapareció, dejando a muchas familias sin ingresos y provocando una fuerte caída en la economía del sector.
El denunciante señaló que actualmente hay madres cabeza de hogar sin empleo, adultos mayores en situación vulnerable y comercios afectados en más del 60 por ciento.
Además del impacto económico, la comunidad advierte sobre un escenario de desorden social tras la salida de la empresa minera de la zona.
Según los habitantes, el sector quedó sin control institucional, lo que ha permitido la llegada de personas externas y el incremento de hechos delictivos.
Rodríguez aseguró que ya se han registrado robos y situaciones que alteran la tranquilidad de la comunidad en el área de Coscuez.
Uno de los hechos más graves denunciados es la muerte de su hijo, ocurrida el 20 de septiembre de 2024 dentro de la mina.
De acuerdo con el relato, el joven falleció tras inhalar gases acumulados en un túnel y no recibió atención médica oportuna tras el incidente.
El extrabajador señaló fallas en los protocolos de seguridad y en la respuesta ante emergencias, lo que actualmente es materia de un proceso legal.
También cuestionó las causas del cierre de la mina, mencionando conflictos laborales, manifestaciones y presuntas irregularidades en la operación.
La comunidad hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional, a la Gobernación de Boyacá y a las autoridades competentes para intervenir la situación.
Los habitantes advierten que, de no tomarse medidas, el sector podría enfrentar una crisis mayor marcada por el aumento de la violencia y el desempleo.



