El Comité Intergremial de Nariño y la Alcaldía de Pasto sostuvieron una reunión de carácter urgente para analizar las posibles consecuencias que tendría para la región la decisión del Gobierno de Ecuador de imponer aranceles del 30 % a los productos importados desde Colombia. Desde la capital de Nariño, las autoridades locales y los gremios hicieron un llamado a privilegiar la diplomacia y el diálogo para evitar afectaciones a la economía binacional.
Un duro impacto
El alcalde de Pasto, Nicolás Toro Muñoz, señaló que este tipo de determinaciones impactan directamente a la economía local, teniendo en cuenta que el municipio es un punto estratégico y de tránsito obligado para las mercancías que se movilizan hacia el país vecino.
“Junto al Comité Intergremial estamos revisando los efectos negativos que esta medida podría generar para el departamento de Nariño y el municipio de Pasto. Un eventual cierre comercial, político y social con la República del Ecuador afectaría una relación histórica de hermandad que se traduce en un intercambio económico sólido y permanente”, explicó el mandatario.
Por su parte, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pasto, Arturo Ortega destacó la magnitud del intercambio comercial entre ambos países y reiteró el llamado al Gobierno Nacional para intervenir de manera oportuna.
“En 2024 se registró un intercambio comercial cercano a los 2.160 millones de dólares y en 2025 la cifra estuvo muy próxima a ese valor. Por ello, instamos al Gobierno Nacional a que, de forma inmediata, tome cartas en el asunto y, a través del diálogo, se logre una solución que evite mayores afectaciones, no solo para el departamento de Nariño, sino para el país, frente a un escenario de condiciones económicas y comerciales adversas”, afirmó.
Finalmente, el alcalde Nicolás Toro anunció que, para la próxima semana, se tiene prevista una nueva reunión para continuar el análisis de la situación.
“El lunes se realizará un comité ampliado con la participación del señor Gobernador y, posiblemente, con la presencia de la ministra o delegados del Ministerio de Relaciones Exteriores en la ciudad de Pasto”, concluyó el alcalde.
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Nicolás Toro, alcalde de Pasto.
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Arturo Ortega, Cámara de Comercio
TITULO (RECUADRO)
Pagando con la misma moneda
En decisión que fue tomada en horas de la madrugada del jueves, el Gobierno de Colombia en cabeza de Gustavo Petro, suspendió la exportación de energía a Ecuador, luego del anuncio hecho por el presidente de ese país, Daniel Noboa de imponerle un arancel del 30% a las exportaciones de Colombia, lo que el mandatario justificó por la falta de voluntad del gobierno colombiano en su lucha contra el narcotráfico, en la frontera común.
Al respecto, el Gobierno colombiano señaló que se trata de una medida que afecta el intercambio energético entre ambos países y que, según el Ejecutivo, se adopta bajo el principio de reciprocidad.
Cabe recordar que, la medida se da en medio de un escenario de tensiones comerciales entre Colombia y Ecuador, luego del anuncio hecho por el presidente Noboa relacionados con aranceles y restricciones, que desde el gobierno fueron interpretados como una escalada del conflicto.
La decisión fue confirmada por el ministro de Minas, Edwin Palma Egea durante una rueda de prensa, en la que aseguró que Colombia garantiza plenamente su abastecimiento interno y que la suspensión no pone en riesgo el servicio ni las tarifas para los usuarios nacionales.
De acuerdo con el Gobierno, las recientes medidas del Ejecutivo ecuatoriano violaron acuerdos y normas internacionales, al ser adoptadas de forma unilateral y sin diálogo previo.
Puesto que el ministro insistió en que la respuesta de Colombia no va dirigida contra el pueblo ecuatoriano, sino contra decisiones de su gobierno, y señaló que el país había sido solidario con Ecuador en momentos de crisis energética, incluso cuando enfrentó apagones y racionamientos prolongados.
Efectos económicos
El Ministerio fue enfático en señalar que Colombia no depende de la energía ecuatoriana, mientras que Ecuador sí requiere del suministro colombiano para atender parte de su demanda eléctrica. Por esta razón, el impacto principal de la suspensión recaería sobre el sistema energético ecuatoriano.
En cuanto a los efectos económicos, el Gobierno explicó que no hay una cifra única de pérdidas, ya que las exportaciones dependen de despachos horarios y de operaciones realizadas por empresas públicas y privadas del sector eléctrico.
Las relaciones siguen
El Ejecutivo aclaró que la suspensión no implica la ruptura de relaciones diplomáticas, aunque sí marca un punto de tensión en el vínculo bilateral. Asimismo, reiteró que mantiene abiertos los canales diplomáticos y que apuesta por el diálogo como vía para superar la crisis.
Sin embargo, Palma dejó claro que no permitirá acciones que afecten la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales, por lo que el Gobierno responderá de manera proporcional frente a decisiones que considere arbitrarias.
El Gobierno colombiano aseguró que la suspensión es temporal y que su levantamiento dependerá de que se restablezcan las condiciones de diálogo, confianza y respeto a los compromisos internacionales entre ambos países.




