Por: Alejandro Reyes.
Se aproximan elecciones municipales y es imperativo en la agenda de administración y gobernanza de Pasto revisar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que, si bien tiene un horizonte de implementación hasta 2027, los conflictos ambientales, desordenes constructivos, riesgos climáticos y el vértigo de crecimiento que viene teniendo la ciudad hacia las zonas rurales y periurbanas, ponen sobre la mesa la urgencia de considerar la revisión del POT reglamentada a través del Decreto 1232 de 2020.
De acuerdo con el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio (2020) de los 1.103 municipios del país, 827 cuentan con Esquema de Ordenamiento Territorial – EOT, 200 con Plan Básico de Ordenamiento Territorial – PBOT y 73 con Plan de Ordenamiento Territorial – POT, siendo uno de estos últimos Pasto. En este sentido se encuentra que hay tres municipios que nunca han implementado un EOT: El Charco, Mosquera y Santa Bárbara, casualmente, acá en Nariño.
En relación con los procesos de actualización de estos instrumentos los datos indican que 134 municipios han avanzado en este proceso y 942 se encuentran en vías de hacerlo. Ello significa que el 88% de los principales instrumentos de planificación en el país se encuentran desactualizados. El panorama no es muy alentador si además se tiene en cuenta que algunos de los instrumentos actualizados están demandados o están siendo cuestionados.
Al respecto, en Pasto vienen sucediendo cosas que con una revisión al POT podrían atenderse y solucionarse con mayor fluidez, muchas de ellas muy preocupantes como las constantes inundaciones provocadas por la deforestación de las microcuencas aportantes del río Pasto, así como otras tantas vergonzosas como el conflicto generado por el atropello de empresas inescrupulosas a comunidades campesinas de los corregimientos del municipio, un caso muy reciente es el existente entre la comunidad de San Isidro de Cujacál y la empresa EPROCOM (donde hoy funcionan bodegas de Alkosto), hoy demandada por haberle cortado el agua a la comunidad, asunto vergonzoso e indignante.
Así mismo, los conflictos socioambientales en La Cocha, corregimiento de El Encano, o lo que sucede con los desordanidisimos procesos constructivos en el Casco Urbano de Pasto; todo esto hace reflexionar sobre la urgencia de que en la agenda política la revisión del POT sea determinante, puesto que el Decreto 1232 de 2020 da herramientas para hacerlo, particularmente, especifica el alcance de los tipos de revisión, restringiendo la posibilidad de adelantar revisiones de todos los contenidos del POT a través de la modificación excepcional de normas urbanísticas. El agua debe ser el hilo conductor de esta revisión, el agua es el camino de organización frente al cambio clímatico y la crisis que ya nos tiene el píe en el cuello.

