El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, presentó una nueva hoja de ruta para acelerar la transición energética mundial y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, advirtiendo que la crisis climática exige acciones inmediatas y coordinadas.
Durante su intervención, Guterres afirmó que la energía limpia representa «la mayor oportunidad económica del siglo XXI» y sostuvo que la transición hacia fuentes renovables ya es imparable. En ese contexto, instó a los gobiernos, empresas e instituciones financieras a acelerar el abandono progresivo del carbón, el petróleo y el gas, al tiempo que incrementan las inversiones en tecnologías de energía limpia.
La hoja de ruta plantea una serie de prioridades para los próximos años, entre ellas:
- Triplicar la capacidad mundial de energías renovables y duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética.
- Modernizar y ampliar las redes eléctricas para integrar una mayor proporción de generación renovable.
- Incrementar la inversión en almacenamiento de energía y tecnologías limpias.
- Reducir gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles y orientar esos recursos hacia la transición energética.
- Garantizar una transición justa que proteja a los trabajadores y comunidades dependientes de las industrias fósiles.
Guterres también hizo un llamado a las economías desarrolladas para que cumplan sus compromisos de financiación climática y apoyen a los países en desarrollo, que suelen ser los más vulnerables a fenómenos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor. Según el jefe de la ONU, acelerar la descarbonización no solo contribuirá a limitar el calentamiento global, sino que también favorecerá el crecimiento económico, la creación de empleo y una mayor seguridad energética.
El mensaje llega en un momento en que los científicos advierten que el mundo necesita reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero durante esta década para mantener vivo el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, establecido en el Acuerdo de París.




