La decisión de Colombia de imponer un arancel del 30% al arroz ecuatoriano ha generado una crisis en el sector arrocero de Ecuador, que depende en gran medida del mercado colombiano para colocar sus excedentes. La medida, tomada en reciprocidad a decisiones arancelarias de Ecuador, deja a los productores ecuatorianos sin un plan de contingencia claro.
Ecuador había aplicado una tasa de seguridad a productos importados, lo que llevó a Colombia a restringir el ingreso de arroz ecuatoriano. Los productores ecuatorianos, que ya venían operando al límite de la rentabilidad, se enfrentan a una caída inevitable del precio al productor.
La crisis afecta a miles de pequeños y medianos arroceros ecuatorianos, que quedan expuestos al colapso económico sin mecanismos claros de compensación.




