Durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, el fortalecimiento del sector agropecuario se convirtió en una de las prioridades de la política pública. Después de más de treinta años en los que el desarrollo económico del país estuvo enfocado principalmente en la minería y los hidrocarburos, el Gobierno decidió impulsar nuevamente el campo colombiano mediante el apoyo a las comunidades campesinas, la reforma agraria y la organización del territorio rural.
Uno de los principales avances ha sido el fortalecimiento de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC). Estas zonas existen desde hace casi treinta años y fueron creadas por la Ley 160 de 1994, reglamentadas posteriormente por el Decreto 1777 de 1996. Su objetivo es proteger la economía campesina, organizar el uso del suelo, promover la producción agrícola sostenible y mejorar las condiciones de vida de las familias rurales.
Las ZRC no son únicamente territorios delimitados, sino espacios donde las comunidades elaboran Planes de Desarrollo, mediante los cuales identifican sus necesidades y definen proyectos para mejorar la producción, la infraestructura, la comercialización de sus productos, la conservación ambiental y el bienestar social. Estos planes también fortalecen la participación ciudadana, la organización comunitaria, la democracia y la construcción de paz.
Uno de los propósitos fundamentales de las ZRC es evitar el abandono del campo, reducir la pobreza rural y facilitar que las familias campesinas permanezcan en sus territorios o regresen a ellos. Además, buscan contener la expansión desordenada de la frontera agrícola y promover un desarrollo sostenible que respete el medio ambiente.
Aunque las ZRC comenzaron a implementarse desde finales de la década de 1990, su crecimiento fue muy lento durante muchos años. Entre 1997 y 2002 solamente se aprobaron seis zonas, y entre 2002 y 2022 apenas se creó una nueva, ubicada en Montes de María en 2018.
La situación cambió durante el gobierno de Gustavo Petro. Según la información presentada, el 74 % de todas las Zonas de Reserva Campesina existentes en Colombia fueron formalizadas durante esta administración, lo que representa el mayor avance desde que esta figura fue creada.
Actualmente Colombia cuenta con 27 Zonas de Reserva Campesina, distribuidas en 14 departamentos, entre ellos Antioquia, Tolima, Bolívar, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo y Guaviare. Estas zonas abarcan aproximadamente 1.128.000 hectáreas y benefician a cerca de 30.000 familias campesinas, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
Las primeras reservas campesinas fueron creadas principalmente en regiones del sur del país, caracterizadas por su riqueza agrícola y ambiental. Hoy estas zonas continúan siendo impulsadas por las organizaciones campesinas y son formalizadas mediante acuerdos expedidos por la Agencia Nacional de Tierras.
Además del fortalecimiento de las ZRC, el Gobierno creó dos nuevas herramientas para apoyar el desarrollo rural: los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM) y las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA).
Los TECAM fueron establecidos mediante el Decreto 780 de 2024 y buscan fortalecer la economía campesina desde una perspectiva de transición agroecológica, promoviendo sistemas de producción sostenibles y la protección de la biodiversidad. Su planificación se realiza mediante los llamados Planes de Vida, Agua y Dignidad Campesina, los cuales priorizan el manejo responsable del agua, la conservación ambiental y el bienestar de las comunidades rurales.
A diferencia de las ZRC, que ponen especial énfasis en el ordenamiento de la propiedad rural y la formalización de la tierra, los TECAM centran su atención en la producción agroecológica y la sostenibilidad ambiental. Actualmente existen 29 territorios organizados bajo esta modalidad.
Por otra parte, las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) son una estrategia liderada principalmente por el Estado, especialmente por el Ministerio de Agricultura y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA). Estas áreas tienen como finalidad proteger los suelos con mayor capacidad agrícola para garantizar la seguridad alimentaria del país.
Las APPA identifican terrenos especialmente fértiles y establecen planes para conservar el suelo, proteger las fuentes de agua y promover prácticas agrícolas sostenibles. Gracias a esta estrategia, actualmente se protegen cerca de 200.000 hectáreas ubicadas en 31 municipios de los departamentos de Tolima, Antioquia, Cundinamarca y La Guajira, con planes de expansión hacia Santander, Cauca, Putumayo, Meta y Córdoba.
En conjunto, estas tres figuras territoriales (ZRC, TECAM y APPA) buscan fortalecer la economía campesina, mejorar la organización de las comunidades rurales, impulsar la producción de alimentos, proteger los recursos naturales y garantizar la seguridad alimentaria del país.
En conclusión, el texto sostiene que el gobierno de Gustavo Petro ha dado un impulso significativo al desarrollo rural mediante la formalización de la mayoría de las Zonas de Reserva Campesina existentes, el apoyo a las organizaciones campesinas y la creación de nuevas herramientas para promover una agricultura sostenible, proteger los suelos productivos y avanzar en la reforma agraria con una mayor participación de las comunidades rurales.

