La cosecha de naranja a nivel mundial y en América Latina enfrenta un panorama retador en 2026, marcado por el impacto del clima y cambios en el mercado, aunque también abre nuevas oportunidades para países como Colombia. Según reportes recientes del sector citrícola, la campaña 2025-2026 presenta una disminución en la producción de naranjas en varias regiones del mundo debido a factores como sequías, lluvias irregulares y enfermedades en los cultivos. En importantes zonas productoras de Brasil, por ejemplo, se ha registrado una reducción en la cosecha por falta de lluvias, lo que ha afectado el tamaño y peso de la fruta. A nivel global, expertos señalan que la oferta de naranjas es más limitada y variable, generando presión en los precios y cambios en la demanda.En el caso colombiano, el panorama es mixto: Sin embargo, los productores enfrentan retos como la organización comercial, el clima y la competencia internacional. El sector citrícola está creciendo y buscando expandirse hacia mercados internacionales. Se están promoviendo nuevas estrategias como la producción sostenible y la exportación de frutas de alta calidad. Menor producción mundial puede favorecer mejores precios. La tecnificación y la exportación serán claves para competir. El cambio climático seguirá siendo el mayor desafío para la cosecha de naranja.



