En un fallo histórico, la Corte Constitucional de Colombia prohibió las corridas de toros en el país, marcando un punto alto en la protección de los derechos de los animales y en el cambio de valores culturales. Esta decisión refleja un creciente reconocimiento de la necesidad de evitar el sufrimiento animal y de adaptarse a los estándares éticos modernos.
La Cámara de Representantes aprobó la prohibición de las corridas de toros en un recinto a medio llenar, hubo 93 votos a favor y 2 en contra, de un total de 188 miembros. Ahora, el proyecto deberá pasar a una conciliación entre el texto aprobado y el que definió anteriormente el Senado, para luego ser sancionado por el presidente Gustavo Petro, uno de sus defensores. Lo más probable es que no haya contratiempos, son inusuales los hundimientos en la conciliación, y que Colombia salga así del reducido grupo de ocho países en el mundo que aún hoy permiten las corridas de toros.
La prohibición de las corridas entrará en vigencia tres años después de la aprobación del proyecto, en 2027. El objetivo es que haya un periodo de transición en el que las plazas de toros de todo el país se conviertan en escenarios de conciertos, obras de teatro, campeonatos de ajedrez y ferias de emprendimientos
Es de señalar que las corridas de toros han sido una tradición arraigada en muchas regiones de Colombia, con profundas raíces culturales y sociales. Sin embargo, esta práctica ha sido objeto de creciente controversia y rechazo en los últimos años debido a la crueldad inherente hacia los animales.
Movimientos de derechos animales y sectores de la sociedad civil han abogado intensamente por la abolición de esta práctica, argumentando que la tortura y el sufrimiento no pueden ser considerados entretenimiento ni cultura.
La Corte Constitucional basó su fallo en varios argumentos clave, uno de ellos la protección de los Derechos de los Animales, reconociendo a los animales como seres sintientes, la Corte subrayó que su sufrimiento debe ser evitado siempre que sea posible. Las corridas de toros, al infligir dolor y sufrimiento innecesarios, contravienen este principio fundamental.
Añadió que La sociedad colombiana ha experimentado una evolución significativa en términos de valores éticos y morales, con un mayor énfasis en la compasión y el respeto hacia todos los seres vivos. La Corte afirmó que las leyes y prácticas deben reflejar esta evolución.
Otro de los argumentos es el impacto en la juventud, destacó la importancia de las corridas de toros en la educación y el desarrollo de valores en los jóvenes. La exposición a la violencia y al sufrimiento animal puede tener efectos negativos en la percepción y tratamiento de otros seres vivos.
Ante esta determinación de la Corte ha generado reacciones mixtas. Por un lado, los defensores de los derechos de los animales y muchos sectores de la sociedad celebran esta prohibición como un avance significativo hacia una sociedad más ética y compasiva.
Por otro lado, algunos defensores de la tradición taurina y personas involucradas en esta industria expresan su preocupación por la pérdida de una parte importante de su patrimonio cultural y por el impacto económico que esta prohibición podría tener en las comunidades que dependen de las corridas de toros.
La prohibición de las corridas de toros en Colombia es una señal clara de que los valores y las prioridades sociales están cambiando. Aunque este fallo puede ser visto como un desafío para algunas tradiciones, también representa una oportunidad para que la sociedad colombiana reflexione sobre el tipo de legado cultural que desea mantener y promover.
La transición hacia formas de entretenimiento y cultura que respeten la vida y el bienestar de todos los seres vivos es un paso positivo hacia un futuro más compasivo y ético.

