Con una preparación que abarca todo un año de actividades, más de dos mil corazones se preparan en silencio, afinando el pulso, la memoria y el respeto, para llegar al Día del Canto a la Tierra.
Es un tributo profundo a la Pachamama, un diálogo antiguo entre el territorio y quienes lo habitan, donde cada paso es agradecimiento y cada sonido es promesa. En el Carnaval de Negros y Blancos, la tierra no se observa: se honra, se escucha y se ama.
En la modalidad categoría B, el primer puesto fue para la Fundación Cultural Ayawasca, con su motivo denominado Zara: por los caminos de maíz, una huistora de los Mindales del Galeras, el segundo puesto fue para la Fundación Social y Cultural Inti Wayra con su obra ‘Runa pacha dualidad del mundo andino, la tercera posición para la Fundación Cultural Herencia Mestiza con su motivo ‘Desde el mar hasta el Galeras, un joya Cultural’ y cuarto lugar para la Fundación Inti Raymi paso con su motivo Enchapados en Tamo.
Categorías
En cuanto a la categoría A de los colectivos coreográficos, la panilla de calificación meritoria quedo de la siguiente manera, primer lugar para la Corporación Artística y Cultural Deportiva María Goretti con su propuesta ‘Mágica Mujer’, segundo lugar para la Fundación cultural Raza Libertad con su motivo denominado Señores de la Luna, tercera posición para la Fundación Cultural Indoamericanto con su propuesta ‘Samay, aliento del cosmos’, cuarto puesta para la Fundación Cultural Amaru con su tema Yaku Kawasay ‘Ofrenda de Vida’, quinta posición para la Fundación Cultural Ciudad de Pasto con su propuesta ‘El carro de la otra vida’, sexto puesta para la Corporación Cultural Zarandéate con su tema ‘Kuri pucha tierra de oro’, séptima posicion para la Fundación Cultural Ardanza con su propuesta denominada Pukllay, un llamado a la identidad y en el octavo puesto se ubicó la Fundación Sociocultural Killacinga lo que somos, con su obra ‘Akkumuel, riquezas de los andes’.
Emociones
Cuando el canto se apaga, el alma permanece. En los rostros queda la huella del ritual: miradas suaves, gestos silenciosos, cuerpos que han dado todo. No es cansancio, es gratitud reposando; es la Pachamama recibiendo, una vez más, el esfuerzo convertido en amor.
El Canto a la Tierra es ofrenda y gratitud: danza que agradece, música que honra y colores que devuelven a la madre todo lo que nos ha dado. En el carnaval, el pueblo eleva su canto para reconocer la vida, el territorio y el origen sagrado que nos sostiene.
En el Canto a la Tierra, la música ancestral, la danza y el color se unen como ofrenda viva a la Pachamama. Cada paso honra nuestras raíces, cada sonido despierta la memoria del sur y celebra la vida hecha carnaval.

