Corea del Sur puso en marcha un innovador programa que utiliza muñecos equipados con inteligencia artificial para acompañar a personas mayores que viven solas, una iniciativa que busca reducir los efectos de la soledad y mejorar el bienestar de una población cada vez más envejecida. Los dispositivos son distribuidos gratuitamente por el gobierno y ya benefician a miles de usuarios en distintas regiones del país.
Los muñecos, desarrollados por empresas tecnológicas surcoreanas, están diseñados con apariencia infantil y una textura suave que favorece el vínculo emocional con los usuarios. Gracias a sistemas basados en inteligencia artificial, pueden mantener conversaciones, cantar canciones, recordar la toma de medicamentos, sugerir ejercicios y monitorear rutinas diarias.
Además de brindar compañía, estos asistentes cuentan con sensores de movimiento capaces de detectar periodos prolongados de inactividad. Si identifican una posible situación de emergencia, envían alertas automáticas a familiares, servicios de bienestar o equipos de asistencia, lo que refuerza la seguridad de las personas mayores que viven sin compañía permanente.
Muchos usuarios aseguran que los dispositivos se han convertido en verdaderos compañeros de vida. Algunos destacan que les ayudan a sentirse escuchados y a mantener hábitos saludables, mientras que otros afirman que han reducido significativamente la sensación de aislamiento que experimentaban antes de recibir el muñeco inteligente.
La iniciativa surge en un contexto de preocupación nacional por el envejecimiento de la población. Corea del Sur es considerada una sociedad «superenvejecida», con más del 20 % de sus habitantes mayores de 65 años, una realidad que ha llevado a las autoridades a impulsar soluciones tecnológicas para mejorar la calidad de vida de este grupo poblacional.
Las empresas detrás del proyecto continúan desarrollando nuevas funciones para los dispositivos, incluyendo sistemas capaces de reconocer emociones e incluso imitar voces familiares. El objetivo es fortalecer aún más la interacción entre los usuarios y la tecnología, convirtiendo a la inteligencia artificial en una herramienta de apoyo emocional y asistencia cotidiana.


