Autoridades de control analizan posible detrimento patrimonial en el contrato.
Redacción Extra
El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Tunja, Sergio Tolosa, se refirió a varios de los temas que hoy generan discusión en la capital boyacense, entre ellos la polémica por el manejo del histórico Pozo de Donato, el alto nivel de informalidad comercial y las dificultades que enfrentan los emprendimientos para mantenerse en el tiempo. Uno de los puntos más sensibles abordados fue la controversia alrededor del arrendamiento del Pozo de Donato —también conocido como Pozo de Hunzahúa—, un lugar con valor histórico y turístico para la ciudad. Según explicó Tolosa, el origen del acuerdo se remonta a 1988, cuando se firmó un convenio de comodato que permitió a la Cámara de Comercio administrar el espacio.
De acuerdo con el directivo, hacia finales de la década de los noventa la entidad advirtió que estaba destinando recursos para el mantenimiento del lugar sin recibir retorno económico, lo que llevó a tomar la decisión de arrendar el sitio a un tercero para que asumiera su administración y sostenimiento. Tolosa aseguró que, en ese momento, el espacio no contaba con infraestructura ni actividad turística consolidada. “Era prácticamente un potrero con un charco, no había restaurante ni parqueaderos”, señaló, al explicar que con el paso de los años el lugar fue transformándose en un punto atractivo para visitantes.
La polémica reciente surgió tras informes de control fiscal que mencionan un posible detrimento patrimonial relacionado con la operación del sitio. Sin embargo, el presidente de la Cámara indicó que hasta ahora la entidad no ha sido notificada formalmente dentro de ese proceso, el cual, según afirmó, se estaría adelantando entre la Contraloría General de la República y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. En cuanto al contrato vigente, Tolosa explicó que el canon de arrendamiento ha sido objeto de renegociaciones. Inicialmente se fijó en alrededor de seis millones de pesos mensuales y actualmente se ubica cerca de los 17 millones. Más allá del debate por el manejo de este sitio histórico, el dirigente gremial también alertó sobre la compleja realidad económica de Tunja. Según datos manejados por la Cámara de Comercio, entre el 85 % y el 90 % de la economía local depende de microempresas y pequeños negocios.
No obstante, uno de los mayores desafíos es la informalidad comercial, que —según Tolosa— puede superar el 55 %. Este fenómeno, explicó, genera un impacto directo sobre los establecimientos formales que deben asumir cargas tributarias, costos laborales y obligaciones legales. La sostenibilidad de los emprendimientos también es un reto. De acuerdo con cifras citadas por la entidad, cerca del 90 % de los negocios que se crean en la ciudad no logran consolidarse antes de cumplir tres años. Incluso, aproximadamente la mitad cierra durante el primer año o año y medio de operación. Tolosa advirtió además que factores como el aumento del salario mínimo, los costos de servicios públicos, los arriendos comerciales y la incertidumbre institucional pueden incidir en el comportamiento de la inversión privada. Ante este panorama, el directivo planteó la necesidad de mejorar los incentivos tributarios para atraer empresas a la ciudad y fortalecer programas de acompañamiento empresarial que permitan reducir la alta mortalidad de emprendimientos en Tunja.




