Amanecimos ayer con una nueva bravuconada del señor Presidente de la República, Gustavo Petro, quien molesto con el Congreso de la República, ante la decisión de archivar el proyecto de la Reforma Laboral, convocó al pueblo a las calles y anunció una consulta popular, lo que, en estos momentos, tiene al paìs, en otro factor de discordia y enfrentamientos.
Nos parece increíble que, para sacar adelante sus reformas, el Gobierno Nacional pretenda gastarse por lo menos 400 mil millones de pesos, como si Colombia estuviera nadando en dinero. Al respecto, nos acordamos como hace 7 años, la consulta anticorrupción, nos costó 310 mil millones 479 mil pesos, dinero que se escurrió por una alcantarilla, puesto que la consulta, como suele pasar no fue aprobada y, por lo tanto, no sirvió absolutamente para nada.
Por ello, creemos que antes de recurrir a ese costoso embeleco, el presidente Petro, debe pensar en otras alternativas, que inclusive le podrían ser màs favorables a sus intereses. Esto lo decimos, puesto que estamos convencidos de que el mandatario nacional, que, en la cima de su popularidad, ganó las elecciones presidenciales con 11.281.013 votos, no va sumar bajo ningún punto de vista los más de 13 millones de votos que ahora se requieren para salir avante en una consulta popular, como la que propone en las últimas horas.
Por lo pronto, también nos inquietan bastante otros anuncios hechos por el presidente de la República, como los relacionados con la ruptura de relaciones con el Congreso y los señalamientos que les hizo a los 8 integrantes de la Comisión Séptima del Senado, como los principales responsables de afectar los intereses del pueblo, un hecho que ha causado un gran resquemor entre los senadores y representantes a la Cámara, así como en la opinión pública.
No es para menos, ya que se está hablando de un señalamiento delicado, por lo cual no nos extraña la inmediata reacción del presidente del Senado, Efraín Cepeda, al manifestar que acudirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, puesto que las palabras de Petro, se constituyen en un riesgo de agresión para los congresistas que se muestran contrarios a las reformas propuestas por el Gobierno Nacional.
En lo referente a la amenaza de romper con el Congreso de la República, consideramos que se trata de una situación que agrava las ya muy deterioradas relaciones entre el Gobierno Nacional y esa corporación, al desconocer las decisiones de los congresistas, lo que está siendo calificado por los mismos, como una falta de respeto, por parte del señor Presidente, Gustavo Petro.
Igualmente, no nos parece democrático que el presidente Petro quiera desconocer las opiniones de empresarios y dirigentes, quienes aseguran que la reforma laboral, recién rechazada, es un texto que a la larga va a ser la causa para que se disparen el desempleo y la informalidad, puesto que, según los especialistas, no está diseñada para favorecer a los trabajadores colombianos.
Esperamos que el señor Presidente de la República, Gustavo Petro, entre en razón y recapacite en torno a su propósito de realizar una consulta popular que en un momento dado podrían generar grandes inconvenientes jurídicos y económicos. Ello, es lo que, desde ya, vienen alertando los especialistas en torno a esta nueva iniciativa del mandatario nacional, que hoy vuelve a causar una gran polémica en un país, que como Colombia, ya está harto de tanta controversia.




