Construcción de capa caída

La industria de la construcción es una de las más dinámicas de la economía nacional y regional. Mueve al menos 32 sectores de la producción y genera millones de empleos … Leer más

Victor Rivas

La industria de la construcción es una de las más dinámicas de la economía nacional y regional. Mueve al menos 32 sectores de la producción y genera millones de empleos calificados y no calificados.

Hoy, desafortunadamente está de capa caída y desde hace dos años y medio no levanta cabeza. Los dos primeros años como consecuencia de la pandemia y el medio año restante porque no ha podido recuperarse, ya que por efectos de la incertidumbre que generó la pandemia las fábricas cerraron y lentamente vienen mejorando sus niveles de producción, sin lograr satisfacer la demanda del mercado.

La industria de la construcción a nivel nacional aún no reacciona y esto que se observa en el país se ve reflejado en lugares periféricos como Nariño, región que, por fuera de ladrillo, arena, triturado, madera y mano de obra, todo lo demás tenemos que importar del interior del país o del extranjero.

Revisemos unas cifras. En el año 2015 se licenciaron 736.037 metros cuadrados. Cuando hablamos de licenciar, nos referimos a la autorización que dan las curadurías para iniciar la construcción de obras nuevas. En el año 2018, se licenciaron 468.364 m2 y en lo corrido de este año apenas vamos 86.799 m2; todo hace prever que terminaremos el año cerca de los 200 mil metros cuadrados. Es decir, al 27% de lo que se licenció hace 7 años.

Según Camacol, en su último informe de Coordenada Urbana, encargada de llevar las estadísticas de la construcción en Pasto e Ipiales, en lo corrido de este año no se ha aprobado ninguna licencia de construcción nueva para vivienda de interés social. Por esta razón la oferta de este tipo de vivienda es casi inexistente.

La caída del sector de la construcción en Nariño se debe fundamentalmente a que no se han ampliado los perímetros urbanos; vivimos apeñuscados en los mismos perímetros que teníamos hace 30 años; no se ha habilitado suelo urbano, los costos de materiales y mano de obra han subido exageradamente. Sumado al temor que tiene el sistema financiero y los inversionistas frente al nuevo gobierno.

POR: VICTOR RIVAS MARTINEZ.

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