Este 24 de marzo en la Universidad EAN en Bogotá se realizará el conversatorio, «Atrapados en sus territorios», a las 2 pm, para hablar del conflicto armado en Colombia, la invitación es del Consorcio MIRE+.
Desde enero de 2025 hasta la fecha, el conflicto armado ha obligado a más de 170.000 civiles a vivir en confinamiento en Colombia según el ingorme de Consorcio MIRE +.
Esta es «una estrategia utilizada por grupos armados no estatales para ejercer control, particularmente en zonas rurales».
En respuesta a esta crisis, organizaciones humanitarias internacionales instan tanto a lasautoridades colombianas como a los observadores internacionales a mantener su atención sobre estas poblaciones.
«La protección de sus derechos y su propia supervivencia dependen de una respuesta humanitaria urgente»
Para la gran mayoría de los 50 millones de habitantes de Colombia, los territorios rurales siguen siendo inaccesibles en ciertas regiones como consecuencia del conflicto armado.
En estas zonas, decenas de miles de personas se ven obligadas a permanecer confinadas en sus
propios hogares, sin poder ejercer su derecho a la libre circulación durante semanas.
MIRE+ : «Moverse libremente es un privilegio»
Un porcentaje significativo de los afectados pertenece a comunidades indígenas y afrocolombianas.
Los riesgos de violencia basada en género y reclutamiento forzado son especialmente altos para mujeres y niños durante los confinamientos.
«Colombia tiene actualmente la tercera mayor cantidad de personas desplazadas internas a nivel mundial»
Boris Aristín, gerente del Consorcio de Respuesta a Emergencias MIRE+, «Igualmente alarmante es la magnitud de quienes se ven obligados a sobrevivir y soportar enfermedades tras puertas cerradas, con una necesidad urgente de ayuda humanitaria».
El derecho de las personas a moverse libremente se ha convertido en «un privilegio otorgado por actores armados no estatales» que tienen influencia sobre la población.
«Cada paso fuera de la comunidad depende de su decisión”, explica un residente de la costa
pacífica, refiriéndose a los grupos armados.
Este confinamiento forzado ha convertido efectivamente las zonas rurales en territorios prohibidos, llevando al residente a una conclusión desoladora.
«La mayoría de los colombianos no puede acercarse a esta zona».
Sufrimos en silencio
La vida bajo confinamiento es una lucha contra la privación. La mayoría de las comunidades rurales no cuenta con suministro de agua, y la electricidad es un lujo poco frecuente que solo está disponible unas pocas horas al día.
El dolor debe soportarse sin medicamentos, sin esperanza de acceder a un médico o atención de emergencia.
«Los niños enfrentan el riesgo de reclutamiento forzado por parte de actores armados»
La agricultura es imposible, ya que las personas están confinadas en sus hogares y los ríos, las únicas rutas de transporte para muchos están prohibidas por los actores armados no estatales.
El informe anotó que «Quien decida desafiar estas reglas pone su vida en riesgo».
Aristín reveló que “El miedo al conflicto está transformando al país en zonas aisladas donde el derecho a
moverse ya no existe».
Esta presencia se hace en áreas donde el Estado está ausente o limitado por la violencia, los actores humanitarios internacionales son esenciales para proporcionar alimentos, agua, protección, refugio, educación, salud y servicios de salud.
El informe concluye que «el conflicto armado volverá a envolver a estas comunidades y su sufrimiento silencioso inevitablemente conducirá a la pérdida de vidas.
Qué es Sobre MIRE+:
El Consorcio MIRE+ es un mecanismo de respuesta a emergencias establecido en 2020.
Actualmente es liderado por el Consejo Noruego para Refugiados en asociación con Acción
contra el Hambre y Médicos del Mundo Francia.





