Conservación en Banff: carreteras, turismo y desarrollo ponen a prueba los corredores de fauna

El Parque Nacional Banff continúa ampliando y perfeccionando las medidas destinadas a proteger los corredores naturales utilizados por grandes mamíferos en las Montañas Rocosas. Las autoridades de Parks Canada han establecido durante los últimos años diferentes cierres, restricciones de acceso, medidas de control del tráfico y criterios de planificación para reducir la interferencia humana en zonas consideradas importantes para el desplazamiento de la fauna.

Sin embargo, hay una precisión importante sobre la información que circula alrededor de este tema: las fuentes oficiales consultadas no describen una nueva decisión general en 2026 que establezca un único «perímetro de conservación» y prohíba de manera general toda construcción alrededor de las rutas de grandes mamíferos. Lo que existe es un conjunto de medidas de conservación y planificación que, en determinados corredores, sí pueden limitar actividades humanas, modificar accesos y condicionar la manera en que se desarrollan determinadas infraestructuras.

Esta distinción es importante porque Banff lleva décadas gestionando el conflicto entre la conservación de los ecosistemas, el turismo, las carreteras y las necesidades de las comunidades que se encuentran dentro o alrededor del parque.

¿Por qué son tan importantes los corredores de fauna?

Los corredores de fauna son áreas que permiten que los animales se desplacen entre diferentes zonas de hábitat. En las Montañas Rocosas, estos espacios son especialmente importantes porque gran parte del territorio está compuesto por montañas, zonas rocosas y ambientes donde el desplazamiento puede ser difícil.

Los fondos de los valles tienen un valor particular. Allí se encuentran zonas con alimento, agua y cobertura vegetal, pero también se concentran buena parte de las carreteras, vías ferroviarias, senderos, edificios y otras instalaciones utilizadas por las personas.

Parks Canada explica que esta competencia por el espacio representa un problema especialmente importante para especies de amplio desplazamiento, como los osos grizzly y los lobos. Si los corredores se convierten en barreras, las poblaciones animales pueden quedar aisladas y perder conectividad entre diferentes áreas.

La conectividad también tiene una dimensión genética. Los animales necesitan desplazarse para encontrar alimento, refugio y pareja, y los movimientos a larga distancia permiten mantener el intercambio genético entre poblaciones.

El problema no es solamente la construcción

Cuando se habla de proteger los corredores de Banff, el impacto humano no se limita a levantar un edificio.

Una carretera con tráfico intenso puede convertirse en una barrera física. Los senderos con demasiados visitantes pueden provocar que determinadas especies eviten un área. Los vehículos detenidos pueden generar concentraciones de personas precisamente en lugares donde los animales intentan desplazarse.

Por esta razón, las estrategias de Parks Canada combinan diferentes herramientas: cierres temporales, restricciones de acceso, control de tráfico, cercas, pasos de fauna, modificación de senderos y planificación de nuevas infraestructuras.

El propio plan de manejo de Banff establece como objetivo mantener la conectividad de los hábitats y contempla la incorporación de medidas como zonas de amortiguamiento para especies sensibles, protección del hábitat y construcción de pasos de fauna cuando sean necesarios. También establece procesos de revisión para proyectos de desarrollo o remodelación de gran escala.

Fairview y Whitehorn: dos corredores especialmente relevantes

Uno de los ejemplos más claros se encuentra en el área de Lake Louise.

Parks Canada identifica los corredores de Fairview y Whitehorn como rutas importantes para la fauna. Ambos atraviesan sectores donde también existe una importante actividad humana.

En el caso de Fairview, el corredor se encuentra relacionado con el valle del río Bow y atraviesa zonas próximas a Lake Louise. Whitehorn, por su parte, se encuentra al este del río y está atravesado por Whitehorn Road.

Estas áreas son utilizadas por especies como osos grizzly, lobos y linces. La preocupación de las autoridades es que el aumento de tráfico y de presencia humana pueda provocar que los animales eviten determinadas zonas, reduciendo la utilidad de estos corredores.

Por ello, las medidas no necesariamente consisten en cerrar completamente un territorio. En algunos casos se busca reducir el tráfico, controlar los horarios de determinadas actividades o modificar la infraestructura para que los animales tengan una ruta más segura.

Restricciones que ya existen en Banff

Banff cuenta actualmente con numerosas restricciones relacionadas con la conservación de la fauna.

Por ejemplo, Parks Canada mantiene restricciones estacionales en distintas zonas del parque. La parte occidental de Minnewanka Loop Road permanece cerrada al tránsito durante determinados meses para disminuir la actividad humana junto a un corredor de fauna.

También existen restricciones en sectores de Bow Valley Parkway, Spray River Valley y Fairholme Range, entre otros lugares, con diferentes objetivos relacionados con la protección del hábitat y la reducción de perturbaciones.

En abril de 2026, además, Parks Canada estableció un régimen de zonas temporales de no detenerse para vehículos que puede aplicarse en determinados sectores de las carreteras situadas al oeste de Castle Junction cuando exista un riesgo elevado para la fauna o las personas. La medida está prevista entre el 1 de abril de 2026 y el 31 de marzo de 2027.

Esto muestra que la gestión de los corredores no depende únicamente de impedir nuevas construcciones: también busca reducir las situaciones en las que la presencia humana puede alterar el comportamiento de los animales.

El caso de Middle Springs

Otro ejemplo es el corredor de fauna de Middle Springs, situado cerca del municipio de Banff.

Parks Canada y el municipio establecieron una zona protegida para facilitar el desplazamiento de animales alrededor del núcleo urbano. En 2024 se emitió una orden que prohibió la entrada y el tránsito de personas dentro del corredor.

La finalidad es reducir las perturbaciones en una ruta utilizada por la fauna para desplazarse alrededor del municipio. El área también tiene importancia por albergar hábitat crítico para el caracol de Banff Springs, una especie en peligro de extinción.

Este caso permite entender mejor qué significa en la práctica proteger un corredor: no necesariamente se trata de crear una enorme zona completamente aislada, sino de identificar puntos estratégicos donde la actividad humana puede interrumpir el movimiento de los animales y establecer controles específicos.

Las carreteras son uno de los principales desafíos

La carretera Trans-Canada Highway atraviesa Banff y constituye uno de los mayores retos de conservación del parque.

La vía divide el paisaje y puede impedir que los animales se desplacen libremente entre distintos sectores. Al mismo tiempo, es una infraestructura fundamental para el transporte entre diferentes regiones de Canadá.

Cuando la carretera fue ampliada progresivamente de dos a cuatro carriles, Parks Canada tuvo que buscar una forma de aumentar la capacidad vial sin incrementar de manera desproporcionada el impacto sobre la fauna.

La solución combinó cercas y pasos de fauna. Las cercas impiden que los animales accedan directamente a la carretera, mientras que los pasos superiores e inferiores permiten que atraviesen la infraestructura por lugares especialmente diseñados para ello.

Una de las redes de pasos de fauna más importantes

El resultado es una de las redes de pasos de fauna más conocidas del mundo.

En el tramo de la Trans-Canada Highway dentro de Banff existen 38 pasos inferiores y seis pasos superiores, diseñados específicamente para facilitar el desplazamiento de animales.

El sistema lleva décadas siendo estudiado. Parks Canada señala que el programa de seguimiento comenzó en 1996 y que diferentes especies han aprendido progresivamente a utilizar estas estructuras.

Los datos recopilados muestran que las cercas y los pasos de fauna han reducido en más de 80 % las colisiones entre vehículos y animales, mientras que las colisiones de alces y ciervos se han reducido en más de 96 %.

Entre las especies registradas utilizando estas estructuras se encuentran osos grizzly, osos negros, lobos, coyotes, pumas, alces, ciervos, borregos cimarrones, glotones y linces.

Los animales también necesitan tiempo para adaptarse

Construir un paso de fauna no significa que los animales vayan a utilizarlo inmediatamente.

Las investigaciones realizadas en Banff han mostrado que algunas especies necesitan varios años para acostumbrarse a estas estructuras. Los osos grizzly y los lobos, por ejemplo, pueden tardar hasta cinco años en comenzar a utilizar determinados pasos de manera habitual.

También existen diferencias entre especies. Los grizzlies, lobos, alces y ciervos suelen utilizar estructuras altas, anchas y relativamente cortas, mientras que los osos negros y los pumas pueden mostrar mayor preferencia por pasos inferiores más largos, bajos y estrechos.

Por eso, la planificación de estos corredores no se basa simplemente en construir un puente o un túnel. Las autoridades estudian patrones de movimiento, huellas, observaciones de animales, puntos donde se producen atropellos y datos obtenidos mediante seguimiento científico.

Nuevas obras también pueden incorporar medidas de conservación

La protección de corredores no significa necesariamente que toda infraestructura nueva esté prohibida.

Un ejemplo reciente se encuentra precisamente en Lake Louise. En 2023 se construyó un paso inferior para fauna en Whitehorn Road, financiado por Lake Louise Ski Area, con el objetivo de facilitar el movimiento seguro de animales a través de un corredor considerado importante.

En Lake Louise Drive también se realizaron modificaciones y se cerró durante el verano un tramo antiguo del Tramline Trail para proporcionar mayor espacio de desplazamiento a la fauna dentro del corredor Fairview.

Esto refleja una tendencia importante en la gestión del parque: la infraestructura puede ser modificada para adaptarse a las necesidades ecológicas, en lugar de considerar la conservación y el desarrollo como cuestiones completamente separadas.

¿Qué implica esto para futuras construcciones?

El marco de gestión de Banff establece que los proyectos de desarrollo y las grandes remodelaciones deben ser sometidos a procesos de revisión. Entre los criterios contemplados se encuentra la necesidad de mantener la conectividad ecológica y proporcionar protección a especies sensibles.

El plan también contempla que los nuevos desarrollos incorporen elementos como zonas de amortiguamiento, protección del hábitat y medidas que reduzcan los conflictos entre seres humanos y animales.

Por ello, hablar de «restricciones adicionales a la construcción» requiere cierta precisión. No se trata de una prohibición uniforme de construir alrededor de todos los lugares por donde pasan grandes mamíferos, sino de un sistema de planificación y regulación en el que determinadas zonas tienen mayor protección y determinadas actividades pueden quedar restringidas.

Una estrategia que combina conservación y gestión del turismo

El crecimiento del turismo también forma parte del problema.

Durante 2023-2024, Banff registró aproximadamente 4,28 millones de visitas, según Parks Canada. En el área de Lake Louise, el aumento de visitantes ha generado presión adicional sobre carreteras, estacionamientos, senderos y ecosistemas.

Parks Canada señala que el tráfico en Lake Louise Drive aumentó más de 70 % entre 2010 y 2019. Como respuesta, se han implementado sistemas de transporte colectivo, controles de tráfico, estacionamiento regulado y otras medidas para reducir la presión sobre áreas sensibles.

La carretera hacia Moraine Lake, por ejemplo, permanece cerrada a vehículos particulares y la mayoría de visitantes accede mediante transporte colectivo o operadores comerciales.

Estas decisiones muestran que la política de conservación de Banff va más allá de las construcciones. También busca administrar cuándo, dónde y cómo las personas pueden acceder a determinados espacios.

Una protección que se extiende más allá de los osos

Aunque los osos grizzly suelen ocupar buena parte de la atención pública, el objetivo de los corredores es mantener la movilidad de todo el ecosistema.

Lobos, pumas, linces, alces, ciervos, coyotes, borregos cimarrones y otras especies también dependen de la posibilidad de desplazarse entre diferentes áreas.

La pérdida de conectividad puede tener consecuencias que no son inmediatamente visibles. Un animal puede no morir atropellado, pero si una carretera o una zona de alta actividad humana hace que deje de utilizar una ruta durante años, la separación entre poblaciones puede aumentar.

Parks Canada señala que estos efectos de barrera pueden tardar generaciones en hacerse evidentes y, en especies como el oso grizzly, podrían afectar la diversidad genética y la salud de las poblaciones.

Un modelo de conservación basado en décadas de investigación

La experiencia de Banff muestra cómo la conservación de grandes mamíferos se ha convertido en una combinación de investigación científica, planificación territorial e infraestructura.

Desde la identificación de corredores en la década de 1990 hasta los actuales sistemas de cámaras, seguimiento de animales, restricciones de acceso, cercas y pasos de fauna, las autoridades han ido adaptando las medidas según los datos obtenidos.

En 2026 continúan existiendo restricciones y cierres específicos destinados a reducir las perturbaciones sobre la fauna, mientras que el plan de manejo del parque mantiene como objetivo la conservación de la conectividad ecológica.

Por tanto, más que una única ampliación de «perímetros de conservación», Banff está desarrollando una red de zonas, corredores, restricciones e infraestructuras destinadas a mantener conectados los hábitats y reducir el impacto de la presencia humana.

La cuestión será encontrar el equilibrio entre un parque que recibe millones de visitantes, carreteras que cumplen funciones económicas nacionales y un ecosistema donde especies como los osos grizzly necesitan grandes extensiones de territorio para sobrevivir y desplazarse.

En Banff, la conservación no consiste únicamente en proteger un paisaje de la construcción. También implica decidir por dónde pueden circular los vehículos, dónde pueden caminar las personas, cuándo se cierran determinados espacios y cómo se diseñan las infraestructuras para que la fauna pueda seguir atravesando un territorio cada vez más utilizado por los seres humanos.

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