Los partidos de la oposición presentaron siete mociones de censura contra el expresidente del Congreso por sus encuentros clandestinos con empresarios chinos, que motivaron una investigación judicial. Su sucesor será el octavo presidente en diez años.
El abogado limeño José Jerí fue congresista por accidente, y fue presidente por accidente. Ayer martes abandona la jefatura del Estado fruto de otro accidente, en forma de moción de censura. A diferencia de la más habitual destitución por «incapacidad moral permanente», que requiere una mayoría cualificada de 87 votos en un Congreso de 130 escaños, este recurso constitucional sólo demanda una mayoría simple de 66 síes o menos, siempre que haya menos diputados presentes. Fue así como prosperó este martes la destitución del líder del conservador Somos Perú.
Siete mociones de censura
El expresidente del Congreso enfrentaba hasta siete mociones de censura. Sobrevivir era misión imposible. Sólo su propio partido y el fujimorista Fuerza Popular defendieron su continuidad. Los apoyos eran insuficientes. Por eso, la primera de las siete mociones de censura recibió el respaldo de 75 legisladores. «La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la República», confirmó el congresista Fernando Rospigliosi.
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Balance nefasto
El corto periodo de tiempo a la cabeza del Estado no le ha impedido dejar un balance nefasto. Cuando sucedió a Boluarte, célebre tanto dentro como fuera del país por obtener el menor índice de aprobación de cualquier líder internacional, trascendió su pasado oscuro. Mensajes inapropiados a menores de edad, contratación de servicios de prostitución y acusaciones por corrupción.
En la Presidencia su comportamiento no parece haber sido mucho más pulcro. La Fiscalía de la Nación abrió a finales de enero una investigación preliminar en calidad de reservada contra él por mantener encuentros clandestinos con Zhihua Yang, un empresario de nacionalidad china cuya empresa había recibido contratos con el Estado, con quien se citó en un restaurante chifa de la capital.
También trascendió a la luz pública que Jerí había recibido de madrugada en el Palacio de Gobierno a otro empresario chino, Ji Wu Xiaodong, investigado por crimen organizado y tala ilegal, hasta el punto de tener una orden de arresto domiciliario en vigor.
A ocho semanas
El país andino se quedó sin presidente a falta de ocho semanas para la primera vuelta de las elecciones generales del 12 de abril. En teoría, el sucesor de Jerí sería el actual presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi. El fujimorista se convertiría en el octavo jefe del Estado de los diez últimos años, el cuarto en los últimos cinco.
«Esta rotación constante en la cúspide del poder no es solo un síntoma de debilidad política; revela un sistema que ha perdido su anclaje normativo y ha normalizado la destitución presidencial como mecanismo ordinario de resolución de conflictos», escribe Zovatto. «En Perú, la excepción se ha convertido en regla».
No tomará posesión
Rospigliosi, sin embargo, dejó claro que no tomará posesión del cargo. Su renuncia obliga a los diputados a elegir a un nuevo presidente del Congreso que asuma inmediatamente después la jefatura del Estado. No sería la primera vez que ocurre esta anomalía institucional. El expresidente Francisco Sagasti, ahora procesado por presunto abuso de autoridad, asumió el cargo de este modo en 2020.
«La política peruana ha entrado en un auténtico círculo vicioso institucional. Desde el intento fallido de autogolpe de diciembre de 2022, pasando por la vacancia de Pedro Castillo y la posterior caída de Dina Boluarte en octubre de 2025, hasta la actual crisis que envuelve a Jerí, el Congreso ha actuado más como un árbitro imprevisible que como un socio de gobernabilidad».
La Constitución, lejos de ofrecer estabilidad, se ha convertido en un campo de batalla donde figuras como la censura y la vacancia por “incapacidad moral permanente” son utilizadas de manera recurrente, e incluso superpuesta, evidenciando la fragilidad del diseño institucional.
FOTO 7
José Jerí, destituido ayer.
TITULO (RECUADRO)
El cuarto mandatario expulsado
en los últimos diez años
José Jerí se convierte en el cuarto presidente en ser destituido a manos del Legislativo en los últimos diez años. Antes que él cayeron víctimas en la Cámara sus predecesores Martín Vizcarra, Pedro Castillo y Dina Boluarte. Jerí será, además, el tercer mandatario consecutivo sacrificado en la institución maldita para los presidentes del Perú. Aunque la votación no tuvo lugar en el Congreso, cerrado por obras, sino en el auditorio limeño José Faustino Sánchez Carrión.
El líder de Somos Perú llevaba apenas cuatro meses en el cargo, adonde llegó en octubre del pasado año, tras la destitución de la impopular Boluarte, incapaz de resolver la acuciante crisis de seguridad.


