Condenado a muerte asegura ser inocente antes de recibir la inyección letal por un crimen de hace 26 años

La ejecución de Marcellus Williams está programada para este martes 24 de septiembre. Williams, de 55 años, fue condenado por el asesinato de la periodista Lisha Gayle, ocurrido en agosto de 1998 en su hogar en St. Louis, donde fue apuñalada 43 veces. A pesar de la condena, Williams ha mantenido su inocencia, y sus abogados han presentado pruebas que sugieren un manejo inadecuado de la evidencia que podría exonerarlo.

El proceso ha sido pospuesto dos veces: en enero de 2015 y agosto de 2017. El fiscal Wesley Bell intentó cambiar la sentencia de muerte a cadena perpetua sin libertad condicional, pero el Tribunal de Circuito del Condado de St. Louis denegó la moción el pasado 12 de septiembre, fijando una nueva fecha para la ejecución.

La abogada de Williams, Tricia Rojo Bushnell, declaró: “El fiscal Bell presentó la moción debido a pruebas abrumadoras de que el juicio de Marcellus Williams fue constitucionalmente injusto, incluidas las irregularidades en el manejo del arma homicida. Continuaremos buscando todas las vías posibles para evitar una ejecución injusta”.

Según USA Today, Lisha Gayle, ex periodista del St. Louis Post-Dispatch, fue asesinada el 11 de agosto de 1998. Las autoridades señalaron que Gayle, de 42 años, fue apuñalada tras encontrar a Williams dentro de su hogar. La Policía recogió varias pruebas en la escena, como huellas dactilares, huellas de zapatos, cabello y una funda de cuchillo, además de objetos personales faltantes.

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En mayo de 1999, tras no identificar al responsable, la familia de Lisha ofreció una recompensa de 10.000 dólares. Fue entonces cuando surgió el nombre de Marcellus Williams, señalado por un recluso y su novia. Aunque no se presentó ninguna prueba forense que lo vinculara directamente al crimen, Williams fue declarado culpable de asesinato en primer grado y condenado a muerte.

Durante el juicio, su familia testificó sobre el impacto que tendría su ejecución, y sus abogados argumentaron que los testigos que lo incriminaron lo hicieron para obtener beneficios personales, cambiando sus versiones en varias ocasiones.