La preocupación crece entre los habitantes y productores rurales de la zona por el progresivo deterioro de la vía que conecta a Ipiales con el relleno sanitario La Victoria, una carretera considerada estratégica tanto para las comunidades campesinas como para la operación del sistema de disposición final de residuos del municipio.
El líder campesino Wilson Muñoz advirtió que, pese a los múltiples compromisos adquiridos por diferentes entidades en reuniones y mesas de trabajo, las soluciones definitivas siguen sin materializarse. Según explicó, las intervenciones realizadas hasta el momento han sido esporádicas, limitadas a algunos tramos y sin responder a un plan integral de mantenimiento que garantice condiciones adecuadas de movilidad.
De acuerdo con el dirigente, en diversas ocasiones se han suscrito actas y acuerdos orientados al mejoramiento de esta importante vía rural; sin embargo, aseguró que gran parte de esos compromisos permanecen pendientes de ejecución, situación que continúa afectando a los habitantes del sector.
“Se hacen trabajos parciales que no solucionan el problema de fondo. La comunidad ha escuchado durante años anuncios sobre la pavimentación y recuperación de la carretera, pero los resultados todavía no llegan”, manifestó.
Maquinaria fuera de servicio
Muñoz también se refirió a las dificultades presentadas con una de las máquinas entregadas por la Gobernación de Nariño para apoyar las labores de mantenimiento vial. Según indicó, el equipo apenas pudo operar durante una jornada antes de sufrir una falla mecánica que obligó a suspender los trabajos.
El líder señaló que la maquinaria requiere un repuesto específico que aún no ha sido suministrado, lo que ha impedido su puesta en funcionamiento y ha retrasado las intervenciones previstas para la zona.
Tránsito pesado acelera el deterioro
Otro de los factores que agrava la problemática, explicó Muñoz, es el constante tránsito de vehículos de carga y camiones recolectores de residuos que diariamente se desplazan hacia el relleno sanitario La Victoria. El flujo permanente de estos automotores genera un desgaste acelerado de la superficie vial, especialmente durante las temporadas de lluvia.
Para la comunidad, esta situación hace indispensable la implementación de un plan de mantenimiento periódico y de obras de mejoramiento de mayor alcance que permitan garantizar la seguridad y la movilidad de quienes utilizan la carretera.
Expectativa frente a las políticas para el campo
Durante sus declaraciones, el dirigente campesino también hizo referencia a los recientes cambios en el panorama político nacional y recordó que, en encuentros realizados en Ipiales con representantes del Gobierno, se expusieron las principales necesidades que enfrenta el sector agropecuario en Nariño.
Entre las preocupaciones planteadas figuran el estado de las vías terciarias, el acceso a programas de apoyo para los productores, la comercialización de los productos agrícolas y la necesidad de fortalecer la inversión pública en las zonas rurales.
Finalmente, Muñoz expresó la esperanza de que las nuevas decisiones gubernamentales permitan impulsar acciones efectivas para mejorar las condiciones de vida de las comunidades campesinas y fortalecer el desarrollo agropecuario de la región.
“Las comunidades rurales esperan respuestas concretas. El campo necesita inversión, infraestructura y acompañamiento para seguir produciendo y aportando al desarrollo del departamento”, concluyó.




