En la era digital, las pantallas son una parte integral de la vida cotidiana de los niños. Sin embargo, su uso puede generar preocupaciones en los padres. A continuación, te presento algunas perspectivas de expertos:
Tiempo Compartido: Investigaciones han demostrado que cuando los niños y los cuidadores utilizan pantallas juntos (co-visualización o co-uso), esto beneficia las habilidades cognitivas, especialmente las relacionadas con el lenguaje. Por lo tanto, hacer del tiempo de pantalla un momento compartido puede ser positivo1.
Establecer Límites: Aunque no existe un consenso absoluto, se sugiere establecer límites de tiempo para el uso de pantallas. La OMS recomienda que los niños de dos a cinco años no pasen más de una hora al día frente a las pantallas. Sin embargo, la evidencia es incierta, y algunos expertos consideran que el contexto es crucial12.
Contenido Relevante: Revisa periódicamente el contenido al que los niños están expuestos en las pantallas. Evita utilizar los dispositivos como “niñeras” y busca programas educativos y apropiados para su edad.
Ciberacoso y Neurodesarrollo: Los riesgos del uso excesivo de pantallas incluyen problemas de ciberacoso y afectación del neurodesarrollo, especialmente antes de los dos años3.
En resumen, la clave está en encontrar un equilibrio. Las pantallas pueden ser herramientas valiosas, pero su uso debe ser consciente y adaptado a las necesidades individuales de cada niño. Como padres, podemos guiar a nuestros hijos hacia una relación saludable con la tecnología.
