La apreciación del peso colombiano y el aumento de los costos logísticos reducen la rentabilidad de una de las industrias exportadoras más importantes del país, mientras el sector busca medidas para mantener su competitividad.
La floricultura colombiana atraviesa uno de los momentos financieros más complejos de los últimos años. Aunque la demanda internacional de flores continúa siendo sólida y los volúmenes de exportación mantienen una tendencia positiva, las empresas del sector enfrentan un escenario marcado por la disminución de sus márgenes de rentabilidad debido a la revaluación del peso colombiano, el incremento en los costos de transporte aéreo y el aumento de los costos laborales.
Este panorama genera preocupación entre productores, exportadores y gremios, que advierten sobre las dificultades para sostener la competitividad de un sector que representa cerca del 5 % de las exportaciones nacionales, genera más de 200.000 empleos y tiene a Estados Unidos como su principal mercado de destino.
Un dólar más barato reduce los ingresos de los exportadores
Uno de los principales problemas para la industria floricultora es la apreciación del peso colombiano frente al dólar.
Las flores se venden en los mercados internacionales en dólares, pero la mayor parte de los costos de producción —como salarios, servicios públicos, mantenimiento e insumos nacionales— se pagan en pesos. Cuando el dólar disminuye de precio, las empresas reciben menos pesos por cada dólar exportado, reduciendo de forma directa sus ingresos.
Durante 2026, el comportamiento de la tasa de cambio sorprendió al sector. Muchas compañías realizaron sus presupuestos considerando un dólar cercano a los $3.900, pero la divisa llegó a ubicarse alrededor de los $3.200, generando una reducción significativa en los ingresos proyectados.
Los costos siguen aumentando
Al efecto cambiario se suma un incremento considerable en los costos operativos.
La mano de obra representa entre el 50 % y el 60 % de los costos de producción de una empresa floricultora, por lo que los incrementos del salario mínimo tienen un impacto inmediato sobre la estructura financiera del negocio. A esto se agregan mayores costos en fertilizantes, plásticos, cartón, empaques, energía y demás insumos utilizados durante el proceso productivo.
El resultado es una combinación compleja: mientras los ingresos disminuyen por la tasa de cambio, los gastos continúan creciendo.
Los fletes aéreos también golpean la rentabilidad
El transporte representa otro de los grandes desafíos.
A diferencia de otros productos agrícolas, las flores requieren llegar rápidamente a los mercados internacionales para conservar su calidad, por lo que aproximadamente el 90 % de las exportaciones colombianas del sector se movilizan por vía aérea.
Los conflictos internacionales que afectaron los mercados energéticos elevaron el precio del combustible para las aerolíneas, incrementando las tarifas de carga aérea. Esto elevó considerablemente el costo de exportar flores hacia Estados Unidos, Europa y otros destinos internacionales.
Un sector que sigue vendiendo, pero gana menos
Paradójicamente, la demanda por flores colombianas continúa siendo elevada.
Las cifras muestran que el volumen exportado mantiene una tendencia positiva e incluso algunos mercados incrementaron sus compras durante los primeros meses del año.
Sin embargo, el aumento en las ventas físicas no se ha traducido en mayores ingresos. Entre enero y mayo de 2026, el valor total de las exportaciones floricultoras registró una ligera disminución frente al mismo periodo del año anterior, reflejando cómo el crecimiento en cantidad no logra compensar la caída en la rentabilidad.
Estados Unidos sigue siendo el mercado clave
Estados Unidos continúa siendo el principal destino para las flores colombianas y concentra cerca del 80 % de las exportaciones del sector.
La dependencia de este mercado convierte cualquier modificación en las condiciones comerciales, logísticas o arancelarias en un factor de alto impacto para los productores nacionales.
Durante 2026, además de la presión cambiaria y los costos logísticos, el sector también debió afrontar un incremento en los aranceles aplicados por Estados Unidos a determinadas importaciones colombianas, lo que añadió una presión adicional sobre la competitividad de las exportaciones.
El impacto sobre el empleo
La floricultura es uno de los mayores generadores de empleo formal en el campo colombiano.
Miles de familias dependen directamente de esta actividad, especialmente en regiones como la Sabana de Bogotá y el Oriente antioqueño.
Aunque las empresas han implementado estrategias para reducir costos mediante mejoras en productividad, renegociación con proveedores y optimización logística, los empresarios advierten que, de mantenerse las actuales condiciones económicas, podrían incrementarse las dificultades financieras e incluso presentarse procesos de insolvencia en algunas compañías.
El llamado del sector al Gobierno
Los representantes de la industria consideran que parte de la solución pasa por implementar herramientas que permitan reducir el impacto de la volatilidad cambiaria.
Entre las propuestas planteadas se encuentran programas de cobertura cambiaria con apoyo estatal, líneas especiales de crédito, incentivos para mejorar la productividad y medidas que fortalezcan la competitividad exportadora.
El objetivo, aseguran, es evitar que un sector estratégico para la economía nacional pierda capacidad productiva o empleo debido a factores macroeconómicos sobre los cuales las empresas tienen un margen de acción limitado.
Un desafío que no es nuevo
La sensibilidad de la floricultura frente a la tasa de cambio no es un fenómeno reciente.
Diversos estudios del Banco de la República han documentado que los periodos de revaluación del peso afectan directamente la rentabilidad del sector debido al descalce entre ingresos en dólares y costos en pesos. La diferencia es que el contexto actual combina este fenómeno con mayores costos laborales, incremento de los fletes internacionales y presiones comerciales externas, configurando uno de los escenarios más exigentes para la industria en los últimos años.
Perspectivas
Pese al complejo panorama, la floricultura colombiana mantiene ventajas competitivas importantes, como su reconocimiento internacional, diversidad de especies, experiencia exportadora y capacidad para abastecer los mercados durante fechas de alta demanda como San Valentín, el Día de la Madre y otras temporadas comerciales.
No obstante, el desempeño del sector durante los próximos meses dependerá en gran medida de la evolución de la tasa de cambio, los costos logísticos internacionales y las medidas que puedan adoptarse para preservar la competitividad de una de las actividades agrícolas más relevantes para el comercio exterior colombiano.



