A lo largo de la transitada vía a Nariño, en un pequeño y acogedor puesto de jugos, se encuentra Cristina Tabla, una mujer luchadora y emprendedora, que desde hace años ha ofrecido a quienes transitan por este importante corredor vial, una amplia variedad de jugos frescos y naturales, elaborados con naranja, mandarina y zanahoria. Para Adriana, este puesto no solo ha sido un medio de subsistencia, sino una oportunidad para contribuir al bienestar de los ciclistas y viajeros, muchos de los cuales llegan buscando el toque revitalizante de sus jugos cargados de vitaminas.
«Los fines de semana, los ciclistas pasan por aquí a reponer energías. Estos jugos les sirven como un refuerzo para su desarrollo físico», explica con orgullo Adriana. Cada vaso de jugo que ella sirve lleva consigo el esfuerzo y la dedicación de quien ha logrado, con mucho sacrificio, poner en marcha este emprendimiento. Sin embargo, el panorama fue incierto durante algunos meses.
A pesar de las dificultades que ha atravesado el sector comercial en los últimos tiempos, el inicio de 2026 ha traído una renovada esperanza. Las ventas en el puesto de Adriana han mostrado una leve pero significativa mejora en comparación con el año anterior. En estos primeros meses del año, la comunidad ha comenzado a responder al llamado de apoyar lo local, especialmente a los pequeños empresarios como Adriana, quienes dependen de la solidaridad de los ciudadanos y turistas para sobrevivir. «Este 2026 está comenzando con mejores perspectivas. Las ventas han mejorado, y la gente parece más dispuesta a apoyar a los pequeños comercios locales. Estoy agradecida por cada cliente que pasa por aquí y se lleva algo para ayudarme a seguir adelante,» comenta Adriana con una sonrisa de optimismo. Para ella, este pequeño repunte no es solo una mejora económica, sino también un respaldo emocional que reafirma su creencia en la comunidad.




