Un amplio estudio internacional confirmó que la colonoscopia y el test inmunoquímico fecal (FIT) son herramientas eficaces para reducir los casos avanzados de cáncer colorrectal al favorecer su detección temprana.
La investigación, denominada SCREESCO y publicada en la revista Nature Medicine, analizó a cerca de 280.000 personas de 60 años en Suecia. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a realizarse una colonoscopia, dos rondas del test FIT o a continuar con la atención habitual sin cribado.
Los resultados mostraron que la colonoscopia permitió identificar tumores en fases iniciales un 38% más que en quienes no se realizaron estudios, mientras que el test FIT aumentó esa detección temprana en un 19%. Además, tras cuatro años de seguimiento, se observó una disminución de los casos en etapas avanzadas entre quienes participaron en los programas de cribado.
Especialistas destacaron que ambos métodos ayudan a encontrar lesiones precancerosas y tumores cuando aún son tratables, lo que mejora notablemente el pronóstico. El test FIT, que detecta sangre oculta en heces y puede hacerse en casa, suele repetirse cada año, y si arroja resultado positivo se recomienda una colonoscopia diagnóstica.
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer colorrectal es el tercer tumor más frecuente del mundo y una de las principales causas de fallecimiento por esta enfermedad. Factores como la edad, la dieta poco saludable, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol aumentan el riesgo.
Los autores del estudio señalaron que el seguimiento continuará hasta 2030 para evaluar el impacto definitivo del cribado en la mortalidad. No obstante, la evidencia actual ya respalda la importancia de promover programas de detección precoz para mejorar la salud pública.




