Los colombianos en la guerra de Ucrania representan el mayor número de combatientes extranjeros fallecidos en el conflicto europeo. Un informe reciente advierte que el fenómeno supera la idea simplista del mercenarismo.
El estudio, titulado Por qué los veteranos colombianos se están marchando a la guerra en Ucrania, analiza las causas estructurales detrás del reclutamiento. El documento sostiene que no se trata solo de afinidad ideológica con Kiev.
Según el análisis, el problema nace en fallas profundas de la transición militar a la vida civil en Colombia. También influye el auge de un mercado internacional de “mano de obra militar” que opera en zonas grises legales.
Un fenómeno visible en Kiev
Aunque no existen cifras oficiales consolidadas, el informe estima que cerca del 25 % de los combatientes extranjeros en las fuerzas terrestres ucranianas son colombianos. Esos efectivos provienen de un total de 65 países.
La presencia colombiana resulta visible incluso en la plaza Maidán, en Kiev. Allí, banderas de Colombia integran memoriales improvisados para honrar a los caídos.
Un reporte del Atlantic Council advierte que el creciente número de muertes expone graves vacíos de reintegración. Muchos militares colombianos acumularon experiencia especializada tras décadas de conflicto interno.
Durante más de medio siglo, Colombia formó soldados expertos en contrainsurgencia y operaciones especiales. Muchos se retiran antes de los 45 años, con habilidades altamente demandadas y pocas oportunidades civiles.
Brecha salarial como factor determinante
El informe detalla que los programas de transición existen, pero no responden al mercado laboral real. Un oficial puede ganar en servicio activo poco más de mil dólares mensuales.
Un soldado regular recibe alrededor de 400 dólares al mes. Tras el retiro, esos ingresos suelen reducirse a la mitad.
En contraste, Ucrania ofrece salarios de entre 3.000 y 5.000 dólares mensuales en el frente. También contempla bonos de firma de hasta 25.000 dólares y compensaciones por muerte de hasta 350.000 dólares.
Ese diferencial económico impulsa la salida de veteranos. Otro reporte de The Defense Post señala que Ucrania ha firmado contratos con cerca de 2.000 ciudadanos colombianos.
Los colombianos representarían alrededor del 40 % de los combatientes sudamericanos en ese teatro de operaciones. Algunas brigadas incluso han conformado unidades mayoritariamente hispanohablantes.
En el frente europeo, los extranjeros reciben la misma paga y beneficios que los soldados ucranianos. Esa equiparación salarial fortalece el atractivo del reclutamiento.
Debate político y riesgos de criminalización
El gobierno del presidente Gustavo Petro ha criticado lo que denomina mercenarismo. En diciembre de 2025, la Cámara de Representantes ratificó la Convención de la ONU contra el reclutamiento de mercenarios de 1989.
Sin embargo, el informe subraya que quienes integran la Legión Internacional o unidades regulares ucranianas no encajan jurídicamente en la definición clásica de mercenarios. Reciben el mismo salario que los nacionales y forman parte formal de fuerzas estatales.
El documento advierte que criminalizar ampliamente a los colombianos en la guerra de Ucrania podría agravar el problema. Muchos regresan con traumas psicológicos, heridas físicas y estigmatización política.
Además, enfrentan eventuales investigaciones judiciales en Colombia. El estudio concluye que el vacío de reintegración podría ser aprovechado por redes criminales interesadas en personal con entrenamiento avanzado.


