Colombia y sus tristes octavos de final de la copa del mundo 

Colombia se despide del Mundial con el alma rota tras una de las eliminaciones más dolorosas de su historia

La Tricolor llegó a los octavos de final de Suiza como uno de los equipos más respetados del torneo, invicta, con el arco imbatido en cuatro partidos y con la confianza de quien había superado incluso a Portugal en la fase de grupos. Néstor Lorenzo había construido un equipo ordenado, intenso y con la calidad individual de James Rodríguez como carta diferencial en cualquier momento del partido. Sin embargo, Suiza llegó con un plan muy claro: presión alta, transiciones rápidas y la capacidad de desestabilizar a una Colombia que quizás llegó al partido con demasiada confianza después de una fase de grupos perfecta. Los tres goles suizos en el tiempo reglamentario expusieron fragilidades defensivas que no habían aparecido en ningún momento anterior del torneo.

Lo más cruel de la eliminación fue la forma en que llegó. Colombia empató tres veces, James Rodríguez dio dos asistencias de lujo que mantuvieron viva la ilusión hasta el último segundo del tiempo extra, y en la tanda de penales el arquero Kobel detuvo el lanzamiento de Luis Díaz que habría dado el pase a cuartos. Ver a Díaz caer de rodillas después de su fallo y a James llorando inconsolable en el césped fueron las imágenes más desgarradoras del torneo para millones de colombianos que soñaban con semifinales históricas. Con Falcao ya retirado y James posiblemente en su último Mundial, Colombia cierra un ciclo brillante con la amargura de saber que estuvo más cerca que nunca de escribir la página más gloriosa de su historia futbolística.

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