Colombia llega al duelo más grande de su fase de grupos con la clasificación en el bolsillo y el liderato como objetivo
La Tricolor de Néstor Lorenzo llega al Hard Rock Stadium de Miami en el mejor momento posible: seis puntos, clasificada, con la mejor defensa del Grupo K y un colectivo que ha funcionado como un reloj durante todo el torneo. Colombia no necesita ganar para avanzar, pero sí quiere hacerlo para terminar primera y evitar un rival más complicado en dieciseisavos. James Rodríguez llega en un estado de gracia que recuerda a su mejor versión en Brasil 2014, distribuyendo juego con calidad milimétrica y siendo el cerebro de un equipo que combina físico, técnica y una identidad táctica muy clara bajo las órdenes de Lorenzo.
Luis Díaz es la otra gran amenaza colombiana, un extremo que en este Mundial ha demostrado que puede desequilibrar a cualquier defensa del mundo con su velocidad y su capacidad de definir en situaciones difíciles. Richard Ríos, el mediocampista revelación del torneo que ha recibido ofertas de cuatro clubes europeos de primer nivel durante la competencia, completa un triángulo ofensivo que Portugal deberá neutralizar con toda su inteligencia táctica. Colombia sabe que esta noche en Miami tiene la oportunidad de demostrar ante el mundo que no es solo un equipo sólido sino también uno capaz de vencer a las potencias más respetadas del torneo.




