El artículo aborda el crecimiento de las cirugías estéticas en Colombia y advierte sobre un vacío o confusión en torno a la formación y las especialidades médicas necesarias para realizarlas. Explica que, aunque existe una alta demanda de procedimientos estéticos, “cirugía estética” no figura como una especialidad médica formal independiente en Colombia. Esto genera inquietudes sobre la preparación de algunos profesionales que ofrecen este tipo de procedimientos y, especialmente, sobre la seguridad de los pacientes.
El texto llama la atención sobre la importancia de diferenciar entre médicos con formación especializada en áreas quirúrgicas pertinentes y quienes realizan procedimientos estéticos sin contar necesariamente con la preparación quirúrgica que estos requieren. También plantea la necesidad de fortalecer la regulación, la información al paciente y los mecanismos de control para reducir riesgos asociados a intervenciones realizadas por personal que no cuenta con la formación adecuada.



