La Selección Colombiana de Baloncesto sumó anoche en Valdivia una de sus victorias más importantes en la ruta hacia la Copa Mundial FIBA 2027, que se realizará en Catar. El quinteto cafetero, dirigido por el técnico Tomás Díaz, derrotó a Chile por 86-78 en el Coliseo Antonio Azurmendi de Valdivia, en el marco de la segunda ventana del clasificatorio de las Américas. El triunfo, conseguido como visitante ante un público adverso que llenó el recinto chileno, permite a Colombia afianzarse en el segundo lugar del Grupo C, por detrás de Brasil que marcha como líder, y abre una perspectiva muy positiva de cara a los próximos compromisos que definirán los cupos mundialistas de la zona continental.
El partido fue un ejercicio de dominio colombiano desde el primer cuarto, cuando el conjunto cafetero estableció las condiciones del juego con una defensa asfixiante y un ataque fluido que dejó al equipo local sin respuesta durante los primeros diez minutos. El marcador al final del primer periodo fue de 28-12 a favor de Colombia, una diferencia abrumadora que reflejó la superioridad táctica y física de los visitantes en los momentos iniciales del compromiso. El base Romario Roque fue el artífice principal de ese arranque devastador, sumando 10 puntos personales en ese primer cuarto con una combinación de anotaciones desde la media distancia y penetraciones al aro que desconcertaron al sistema defensivo de la Roja.
Chile reaccionó en el segundo y tercer cuarto, recortando paulatinamente la diferencia a través de un mejor juego de equipo y aprovechando algunas pérdidas de balón de Colombia. Las triples de los locales mantuvieron el emocionante partido con opciones para ambos equipos hasta que los últimos diez minutos pusieron a prueba la fortaleza mental del conjunto colombiano. Fue entonces cuando el pívot Jaime Echenique asumió el liderazgo en la pintura, sumando sus puntos más importantes en el tramo decisivo del partido y sellando la victoria con un juego interior poderoso que anuló los intentos de remontada del equipo chileno en los minutos finales.
El resultado tiene una dimensión histórica para el baloncesto colombiano. La última vez que la Selección Colombia participó en una Copa Mundial de Baloncesto fue en 1982, cuando el país actuó como anfitrión del torneo. Han pasado más de cuatro décadas desde entonces y la generación actual, liderada por figuras como Echenique y el base Braian Angola que no pudo estar por compromisos con su club en la Euroliga, tiene los argumentos para acabar con esa sequía mundialista. El grupo C en el que compiten incluye además a Venezuela, cuyo partido de vuelta ante Colombia sigue sin fecha definida por la FIBA tras ser aplazado en noviembre debido a la situación geopolítica en ese país.
El siguiente reto del equipo colombiano en esta segunda ventana clasificatoria será el lunes 2 de marzo en la Arena UniBH de Belo Horizonte, donde la Tricolor enfrentará a Brasil, el líder del Grupo C y una de las potencias del baloncesto continental. El partido ante los brasileños será una prueba de máxima exigencia, ya que el conjunto del samba cuenta con jugadores que militan en la NBA y en las mejores ligas de Europa, incluyendo a figuras de la talla de Leandro Barbosa junior y Georginho de Paula. Para Colombia, el duelo ante Brasil servirá también como medidor del nivel real al que pueden llegar en la clasificación.
El técnico Tomás Díaz analizó la victoria en la rueda de prensa posterior al partido con la satisfacción del trabajo bien hecho pero sin bajar la guardia. Señaló que el equipo ejecutó el plan de juego con disciplina, sobre todo en el primer cuarto donde se estableció la diferencia definitiva, y destacó la madurez del grupo para mantener la ventaja ante la presión del público local y la reacción de Chile en los cuartos centrales. Díaz también hizo énfasis en la importancia de recuperar bien físicamente de cara al partido ante Brasil, reconociendo que los plazos entre los dos compromisos de esta segunda ventana son muy cortos y que la gestión de la energía será fundamental.
Para los aficionados colombianos al baloncesto, la noticia de la victoria en Valdivia llegó como un estímulo enorme en una noche en la que también se juega el partido decisivo de la Selección Sub-20 femenina de fútbol ante Argentina. Colombia tiene múltiples razones deportivas para celebrar este último sábado de febrero, confirmando que el deporte nacional vive uno de sus momentos de mayor presencia y competitividad a nivel internacional. Tanto el fútbol como el baloncesto, el ciclismo y otras disciplinas están construyendo en 2026 un relato de ilusión colectiva que el país necesita y merece en un año mundialista para los libros de historia del deporte colombiano.




