Apenas cinco días después del espectacular desfile planetario de este sábado 28 de febrero, el cielo colombiano vuelve a ponerse de gala con un fenómeno astronómico de primera magnitud: el martes 3 de marzo de 2026 ocurrirá un eclipse total de Luna que será visible desde toda Colombia en condiciones óptimas. Se trata del primer eclipse lunar total visible desde el territorio nacional en varios años y la NASA lo ha calificado como el segundo de los eventos astronómicos más notables que podrán apreciarse a simple vista en 2026, después del desfile planetario de este fin de semana. Los astrónomos colombianos llevan semanas preparando actividades de divulgación para que la mayor cantidad posible de personas pueda disfrutar del fenómeno.
El eclipse total de Luna ocurre cuando la Tierra se interpone exactamente entre el Sol y la Luna, proyectando sobre esta última su sombra completa. Durante el periodo de totalidad, la Luna adquiere un tono rojizo o anaranjado que le ha ganado el apelativo popular de Luna de Sangre, un color que se debe a que la atmósfera terrestre filtra las longitudes de onda más largas del espectro solar, dejando pasar únicamente la luz roja, que se curva alrededor de la Tierra y alcanza la superficie lunar. A diferencia de los eclipses solares, que solo pueden verse desde una franja estrecha de la Tierra, el eclipse lunar es visible desde todos los puntos donde la Luna esté sobre el horizonte en el momento del fenómeno.
Colombia tiene la fortuna de ubicarse en una posición geográfica privilegiada para este eclipse. El fenómeno comenzará en las primeras horas de la madrugada del martes 3 de marzo con las fases penumbrales, que son difíciles de distinguir a simple vista porque el oscurecimiento de la Luna es muy sutil. La fase parcial, cuando la sombra de la Tierra comienza a cubrir visiblemente el disco lunar, arrancará aproximadamente a las 2:30 a.m. (hora colombiana). La totalidad, el momento más espectacular del fenómeno, se iniciará alrededor de las 3:45 a.m. y se extenderá durante casi una hora y media, durante la cual la Luna adoptará su característico color cobrizo o rojo sangre que tanto fascina a los observadores.
Para aprovechar al máximo el eclipse, los astrónomos recomiendan alejarse de las zonas de alta contaminación lumínica de las ciudades. Desde Bogotá, los mejores puntos de observación dentro del área urbana son el Parque Simón Bolívar, la Universidad Nacional y el Cerro de Monserrate, aunque lo ideal sería trasladarse a municipios cercanos como La Calera, Tabio o Zipaquirá, donde los cielos son más oscuros. En Medellín, el Parque Arví y el municipio de Santa Elena ofrecen condiciones excelentes. En el Eje Cafetero, cualquier zona rural del Quindío o Risaralda, sin obstáculos en el horizonte, sería perfecta para contemplar la Luna de Sangre en todo su esplendor.
El Planetario de Bogotá, en alianza con la Asociación de Astronomía de Colombia ASASAC, tendrá abierta su sede durante toda la noche del lunes 2 al martes 3 de marzo para ofrecer una jornada de observación del eclipse con telescopios disponibles para el público general, charlas de divulgación y una transmisión en vivo del fenómeno a través de sus redes sociales para quienes no puedan desplazarse. El Parque Explora de Medellín también organizará una actividad similar, con el telescopio principal del complejo apuntando a la Luna durante las fases más llamativas del eclipse. Las entradas para estas jornadas especiales estarán disponibles en los sitios web de ambas instituciones.
Los eclipses totales de Luna tienen una historia cultural fascinante que atraviesa todas las civilizaciones humanas conocidas. Los mayas los utilizaban como referencia para su calendario astronómico, que era uno de los más precisos de la antigüedad. Los griegos los emplearon para calcular la curvatura de la Tierra y estimar su diámetro con notable precisión. Y en la Colombia precolombina, las culturas muisca y zenú también registraban estos fenómenos y les atribuían significados rituales relacionados con los ciclos de la naturaleza. Esta noche del 3 de marzo será una oportunidad para conectar con esa tradición ancestral de mirar hacia el cielo con asombro y curiosidad.
La combinación del desfile planetario del 28 de febrero y el eclipse total del 3 de marzo convierte el inicio de marzo en uno de los periodos más ricos en eventos astronómicos observables a simple vista que ha vivido Colombia en la última década. Para los aficionados a la astronomía, los educadores y los padres de familia que quieren despertar en sus hijos el amor por el cielo nocturno, este es el momento perfecto para salir a la calle, levantar la vista y recordar que vivimos en un sistema solar vivo y en permanente movimiento, donde los planetas bailan en torno al Sol y la Luna refleja la luz de una estrella que nos da vida desde una distancia de 150 millones de kilómetros.




