«Colombia sabe que no se pudo eliminar criminales sin dialogo»

21 marzo 2024

La mano dura parece ser la estrategia de moda para combatir el crimen organizado en América Latina.

Es la vía que asumieron las administraciones de Nayib Bukele en El Salvador, Xiomara Castro en Honduras y Daniel Noboa en Ecuador.

Los tres gobiernos libran una guerra abierta contra el crimen aplaudida por muchos, especialmente sus ciudadanos, pero también criticada por distintas organizaciones de derechos humanos por cercenar libertades.

Por eso llama la atención cuando se producen excepciones a lo que ahora parece ser la regla, como la apertura de una posibilidad de diálogo entre el gobierno de Gustavo Petro en Colombia y el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), el grupo criminal más poderoso del país, más conocido como el Clan del Golfo.

Estamos viendo una tendencia a la guerra abierta y la mano dura contra el crimen en América Latina, sobre todo en El Salvador, Ecuador y Honduras, pero el gobierno de Colombia insiste en mantener vías abiertas de negociación.

Colombia tiene una historia única porque ha tenido un conflicto político por más de medio siglo. Una de las lecciones que aprendió es que estos problemas no tienen solo una solución militar.

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Puedes debilitar a los grupos, presionarles, crearles incentivos, pero no puedes eliminar a estas organizaciones sin algún tipo de diálogo.

Esa es la diferencia. Colombia aprendió estas lecciones durante muchas décadas y es lo que esta administración está tratando de aplicar.

Los países que experimentan esto por primera vez como Ecuador, con un enfoque de sometimiento a la ley, creo que refleja que todavía están aprendiendo a lidiar con ello y que no tuvieron una historia de conflicto como la de Colombia.