De los países latinoamericanos acompañados por el Instituto Natura para América Latina —Brasil, Argentina, Chile, México, Perú y Colombia—, el país es el único que aún no ha establecido como obligatoria la educación media, nivel educativo que corresponde a los grados 10° y 11° de la trayectoria escolar. Según David Saad, director-presidente del Instituto Natura para América Latina, esta diferencia ayuda a explicar parte de los desafíos que enfrenta Colombia en cobertura, permanencia y calidad educativa, consideradas las principales prioridades de los sistemas educativos de la región.
Más allá de las diferencias entre sistemas educativos, la región ha acumulado experiencias que ofrecen aprendizajes valiosos para Colombia. Diversos países han impulsado reformas orientadas a mejorar las trayectorias educativas de los jóvenes, fortalecer los aprendizajes y responder de manera más efectiva a los desafíos de esta etapa educativa.
“Cada país tiene fortalezas distintas. Brasil ha avanzado en evaluación y educación media integral, entre otras; Chile ha desarrollado experiencias destacadas en formación docente; y Perú logró mejoras importantes en sus resultados de aprendizaje. Más que buscar un único referente, lo importante es entender qué aprendizajes pueden aportar estas experiencias a los desafíos que enfrenta cada país”, afirmó Saad.
A partir de la experiencia regional, el directivo identifica tres lecciones clave para fortalecer la educación media en Colombia:
- La obligatoriedad importa: Mientras la mayoría de los países de la región han incorporado la educación media como una etapa obligatoria, Colombia continúa siendo una excepción frente a esta particularidad, aunque cuente con la gratuidad y universalidad de la trayectoria educativa. Esta diferencia influye en la garantía plena del derecho y la generación de condiciones interinstitucionales que propicien que todos los adolescentes y jóvenes cuenten con las condiciones para acceder, permanecer y aprender sin importar su ubicación geográfica, nivel socioeconómico, entre otras condiciones que pueden ampliar las brechas.
- La cobertura no es suficiente: El reto no consiste únicamente en lograr que más estudiantes ingresen a la educación media. La experiencia latinoamericana demuestra que es igualmente importante garantizar su permanencia, culminación y aprendizaje, aspectos que continúan representando desafíos para la mayoría de los sistemas educativos de la región.
- La educación media debe tener sentido para los jóvenes: Diversas experiencias exitosas han demostrado la importancia de conectar esta etapa con los proyectos de vida, intereses y expectativas de los estudiantes, fortaleciendo su protagonismo y reduciendo el riesgo de abandono escolar.
“La educación media no puede verse únicamente como un puente hacia la educación superior. Incluso cuando un joven no continúa estudiando después de graduarse, completar esta etapa genera beneficios en ingresos, empleabilidad y oportunidades de vida. Por eso es fundamental que la sociedad valore la educación media y que esta esté conectada con el proyecto de vida de los jóvenes”, agregó Saad.
Uno de los casos más representativos de la región es Pernambuco, estado brasileño que impulsó una transformación sostenida de su educación media mediante políticas públicas integrales, seguimiento permanente a los resultados y una apuesta decidida por vincular la escuela con las expectativas de los estudiantes. Los resultados trascendieron ampliamente el ámbito educativo. Estudios realizados en Brasil evidenciaron que las mejoras alcanzadas estuvieron asociadas con un aumento del 55 % en la empleabilidad y del 23 % en el acceso a la educación superior de los jóvenes. Esta experiencia sirvió al país para estructurar su política integral de educación media y actualmente el modelo de “Educación Media de Tiempo Integral” se implementa en 27 unidades federativas de Brasil.
Asimismo, se registraron impactos positivos en distintos indicadores sociales, como una reducción del 18 % en los homicidios, una disminución del 38 % en los embarazos adolescentes y una caída del 37 % en las hospitalizaciones asociadas al consumo de sustancias psicoactivas. Estos resultados fortalecen la evidencia sobre el papel de la educación media como una herramienta capaz de ampliar oportunidades, reducir desigualdades y generar transformaciones sociales de largo plazo.
Además, la experiencia brasileña dejó una lección especialmente relevante para Colombia: varios de los avances educativos más acelerados en Brasil ocurrieron en estados que históricamente enfrentaban mayores rezagos económicos y sociales. Esto demuestra que la transformación educativa puede convertirse en una herramienta poderosa para cerrar brechas territoriales y ampliar oportunidades en las regiones que más lo necesitan.
“Las experiencias de América Latina muestran que la educación media no es únicamente una discusión educativa; es una conversación sobre equidad, desarrollo y oportunidades para los jóvenes. Los avances de la región evidencian que las transformaciones son posibles cuando existen políticas integrales sostenidas, capacidades institucionales y una visión compartida sobre el papel estratégico de esta etapa para el futuro de los países”, afirmó Alejandra López, gerente de la Alianza para la Transformación de la Educación Media (ATEM).
Actualmente, Colombia continúa enfrentando desafíos importantes en este nivel educativo. La cobertura neta de educación media alcanza apenas el 46 %, siendo la más baja del sistema educativo formal, mientras persisten profundas brechas territoriales en acceso, permanencia y aprendizaje. Para ATEM, las lecciones que deja América Latina refuerzan la necesidad de consolidar políticas públicas que permitan que más jóvenes accedan, permanezcan y culminen una educación media pertinente y de calidad, conectada con sus proyectos de vida y con las necesidades de desarrollo de los territorios.




