COLOMBIA PADECE HAMBRE DE PODER

Sofonías Rodríguez.

Sofonías Rodríguez M.

El poder es una acción unida al concepto de grupo social. Tanto animales como hombres cuando conviven o actúan, por naturaleza y orden lógico desarrollan el fenómeno de poder que recae en manos  de uno o unos que dominan a los otros.-De allí se deduce que el poder es la capacidad para controlar lo que hacen los demás.

De lo anterior también es preciso entender que cuando ese poder está legitimado, se puede hablar de autoridad, autoridad que está presente en todas las áreas de la vida social, empezando por la familia cuando el padre corrige o aconseja, en la escuela cuando el maestro aplica las normas de convivencia, o en la empresa el gerente imparte órdenes.-

Asimismo en la economía cuando un sujeto mantiene a otro, en el ejército superiores con soldados, en las religiones los clérigos o pastores ejercen poder sobre las comunidades, en el deporte directivos y técnicos lo hacen con sus deportistas .La política es el sector en donde más se trabaja para lograr cargos o curules que  les dé mayor autoridad que los demás.-

Aún en las pandillas o grupos de amigos hechos de forma natural o establecida, se instaura una jerarquía de poder y claro donde más se detecta la existencia y función del poder es en el gobierno estatal-Allí se pone en práctica la capacidad para mandar y tomar decisiones que afecten en forma directa la vida de los demás, lo cual implica que se debe ejercer de manera justa y razonable.

Pero si  nos detenemos para hablar del poder en Colombia, aunque es un rasgo innato del ser humano y absolutamente necesario para un conglomerado social, algunos  se proponen conseguirlo y no de manera lógica, sino recurriendo a procedimientos no tan claros cuando lo correcto es que sea la misma sociedad quien proponga  y elija sus candidatos a lograr el poder.-

Hoy en día todo lo manejan grupos poderosos que vulneran el derecho ciudadano por completo lo que se puede catalogar como un atentado a la democracia aquella en donde siempre hubo ganadores y perdedores, pero todos bajo la consigna de hacer una patria mejor.-

Pero mientras se pretenda seguir engañando a la gente con esas malsanas manías que continúen patrocinando  el insaciable hambre de poder, de un poder postizo que impone sus caprichos. Con esto desgraciadamente el pueblo elector seguirá quedando relegado y padeciendo este mal repetitivo por los siglos de los siglos.-

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