Colombia se convirtió esta semana en el epicentro de la discusión climática mundial con la realización en Santa Marta de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles. El evento reunió delegaciones de más de 50 países, organismos multilaterales, científicos, líderes sociales y representantes indígenas con el objetivo de acelerar el abandono progresivo del petróleo, el carbón y el gas.
La conferencia, organizada conjuntamente por los gobiernos de Colombia y Países Bajos, busca crear una “coalición de países comprometidos” que impulse medidas concretas frente a la crisis climática, superando los bloqueos que tradicionalmente han frenado acuerdos dentro de las cumbres climáticas de la ONU.
Durante el encuentro, el Gobierno colombiano defendió la necesidad de una transición energética “justa”, que permita reducir la dependencia económica de los combustibles fósiles sin afectar a las comunidades y trabajadores que dependen de este sector. Además, se discutieron temas como financiamiento internacional, energías renovables, eliminación de subsidios fósiles y alivio de deuda para países en desarrollo.
Uno de los anuncios más relevantes fue la intención de varios países de elaborar hojas de ruta nacionales para disminuir gradualmente la producción y consumo de combustibles fósiles. Francia se convirtió en uno de los primeros países desarrollados en presentar oficialmente un plan de transición durante la conferencia.
El evento también posicionó a Santa Marta como escenario estratégico para la agenda ambiental internacional. Según el Ministerio de Ambiente, participaron más de 2.600 organizaciones y representantes de gobiernos de Europa, América Latina, África, Asia y Oceanía.
Expertos consideran que este encuentro podría marcar un nuevo rumbo en las negociaciones climáticas globales, especialmente de cara a la próxima COP31, donde se espera que las propuestas surgidas en Colombia sirvan como base para nuevos compromisos internacionales.



